El Comercio

El hospitalero de allande denuncia trabas municipales en la gestión de los albergues

Luis Manuel Fernández.
Luis Manuel Fernández. / E. C.
  • Critica «la adjudicación de las instalaciones con desperfectos, la falta de mantenimiento municipal y la carencia de botiquines de primeros auxilios»

Luis Manuel Fernández se define como un apasionado del Camino de Santiago y de todo lo que le rodea. Ese amor por la ruta jacobea y contar con una empresa de limpieza que le permitía disponer de la infraestructura necesaria le llevó hace unos meses a optar al contrato de gestión de los tres albergues municipales con los que cuenta el concejo de Allande: el de la capital, Pola de Allande, el de Peñaseita y el de Berducedo.

La gestión salió a contratación en marzo, explicando que el trabajo que había que realizar consistía en la limpieza, vigilancia y registro de peregrinos en cada uno de los establecimientos. Se especificaba, además, que se trataba de dos concesiones diferentes: una, para los albergues de Pola y Peñaseita, y otra para el de Berducedo. En abril, Luis Manuel Fernández se hacía con el contrato de gestión de las dos concesiones, pero lo que veía entonces como «una oportunidad para luchar por la mejoría de los albergues y el futuro de Allande» hoy se ha convertido en uno de sus mayores quebraderos de cabeza, denuncia, «con continuos incumplimientos por parte del Ayuntamiento y trabas» para desarrollar su labor de hospitalero con normalidad.

Según explica, desde el primer momento hubo problemas con antiguos adjudicatarios de la gestión de los albergues, con denuncias ante la Guardia Civil, lo que apunta, puso en conocimiento del Ayuntamiento.

«Vigilancia que roza el acoso»

Desde ese momento, asegura, «lejos de encontrar apoyo municipal, la relación con el Consistorio ha ido de mal en peor» y las únicas comunicaciones se producen vía hojas de reclamaciones a través del Registro municipal. En esas solicitudes, denuncia que las instalaciones fueron adjudicadas «con una gran cantidad de desperfectos», con ventanas y puertas rotas, mobiliario defectuoso o pintadas y afirma tener conocimiento de que el Ayuntamiento ha ordenado a los trabajadores municipales que no efectúen las pertinentes tareas de mantenimiento.

También se queja de «importantes carencias» en los albergues, como suficiente potencia eléctrica, falta de botiquines de primeros auxilios exigidos por ley y hojas de reclamaciones para los usuarios.

La única respuesta a todas estas denuncias, según Luis Manuel Fernández, es una vigilancia constante a su trabajo por parte de trabajadores municipales, «que ya se está convirtiendo en acoso, con interrogatorios a los peregrinos para ver cómo desarrollo mi trabajo o cuánto les cobro». En alguna ocasión, asegura, han llegado a recomendar a peregrinos otros lugares para alojarse, en lugar de los albergues municipales. También denuncia retrasos en el cobro de las facturas, «a pesar de que yo entrego con normalidad la recaudación de los albergues».

Fernández lamenta que mientras el Ayuntamiento promociona su apuesta por el Camino de Santiago «mantenga los albergues en malas condiciones y trate de entorpecer mi labor al frente de las instalaciones».