El Comercio

Feromonas para acabar con la polilla guatemalteca

Máximo Braña, responsable de Sanidad Vegetal, entrega trampas para la polilla guatemalteca a los Vecinos de Lourido, en el concejo de San Tirso de Abres.
Máximo Braña, responsable de Sanidad Vegetal, entrega trampas para la polilla guatemalteca a los Vecinos de Lourido, en el concejo de San Tirso de Abres. / D. S. F.
  • Los técnicos regionales recomiendan cambiar de terrenos las plantaciones y sembrar los tubérculos lo más profundo posible para evitar más daños

El Principado entregó ayer a los productores de patata de los concejos de San Tirso de Abres, Vegadeo y Castropol las trampas para capturar a la polilla guatemalteca que está afectando a la cosecha de este tubérculo en el occidente asturiano. Las trampas en cuestión funcionan con dos pastillas de feromonas que tienen la capacidad de atraer a los machos. Durante las charlas que tuvieron lugar en siete localidades de los municipios afectados, el responsable de Sanidad Vegetal, Máximo Braña, insistió a los productores de patata que se estaban enfrentando a una «grave» plaga. Para evitarla será necesario que todos los vecinos cumplan con la recomendación del Principado de no sacar patatas fuera de estos concejos, para evitar que el insecto en cuestión se extienda por el resto de Asturias o incluso llegue a otros lugares del país que son grandes productores de patata, como Castilla y León.

30 céntimos por kilo

También indicaron a los productores algunos trucos para que en futuras cosechas los tubérculos se vean menos afectados, como por ejemplo cambiar de terrenos la plantación, o sembrar la patata lo más profunda posible, ya que el lepidóptero pone los huevos en la base de la planta y se introduce hacia el tubérculo, por lo que esto podría dificultar el daño de las patatas.

También pidió que se vigilen los almacenes en los que se guardan las cosechas y, si se detecta la polilla en el tubérculo, indicó que se deberán introducir las patatas en un saco cerrado, que los técnicos de la consejería recogerán para destruirlas. El productor recibirá a cambio 30 céntimos de euro por kilo de patata.

Tras echar cuentas, algunos vecinos aseguraban ayer que «para el próximo año no sembraré nada». Y es que, con lo que gastaron a lo largo de la producción, «compramos patatas para todo el año». Otros, por el contrario, optan por plantar una menor cantidad para correr menos riesgos y no tener tanta pérdida en caso de que la cosecha se vea nuevamente afectada. Y hay quien no pierde la esperanza de lograr recolectar patatas sanas. «Seguiremos intentándolo», indicaba Pedro Amago a la vez que explicaba que la próxima cosecha la sembrará en otro lugar, siguiendo las recomendaciones de los técnicos del Principado. «No podemos perder la esperanza», apuntaba dudando si saldrá o no adelante la próxima cosecha.

Buena parte de los vecinos se mostraron preocupados por si el microlepidóptero podría afectar a otros cultivos, como los nabos, que están a punto de ser plantados en el mismo terreno del que salieron las patatas afectadas, algo que el responsable de Sanidad Vegetal descartó: «La polilla solo afecta a la patata».

Temas