El Comercio

Una alumna allandesa deja de ir a clase por falta de transporte

En el centro, la alumna afectada y el alcalde, junto a otras familias con problemas en el transporte.
En el centro, la alumna afectada y el alcalde, junto a otras familias con problemas en el transporte. / L. Á.
  • La menor, que cursa la ESO, no tiene plaza en el taxi que lleva a sus compañeros, mientras Educación no aporta soluciones

Claudia Estrada estudia segundo de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en el colegio de Pola de Allande. La joven, que reside en el núcleo de Berducedo -a 25 kilómetros del centro-, se desplazaba hasta ahora al colegio gracias a que el Ayuntamiento de Allande sufragaba el transporte alternativo, mientras esperaba una solución de la Consejería de Educación, ante la falta de plazas en el vehículo que traslada al resto de sus compañeros.

Desde ayer, y dado que el Principado no da respuesta a la familia ni al Consistorio, la joven está en casa y seguirá sin ir a clase si nadie le ofrece una solución. Su madre, Rocío López, explica que se trasladaron a Berducedo este año, por motivos laborales, «y no tenemos coche ni posibilidades económicas para pagar un transporte». Empieza la época de exámenes, recuerda, «y visto lo visto, nos tememos que pierda el curso o por lo menos la mitad».

El alcalde, José Antonio Mesa, a su vez, señala que el Ayuntamiento no puede seguir haciéndose cargo del gasto y que las gestiones realizadas no han dado frutos: «la consejería delega en el Consorcio de Transportes y nadie aporta una solución». El regidor recuerda que en la zona «hay poca población infantil y tenemos que garantizar que tengan acceso a la educación», Criticó también que «el Gobierno regional les esté dando la espalda».

Y es que no es el único problema de transporte escolar en la zona. Hay otras tres familias, con cinco niños afectados, para los que tampoco hay transporte escolar hasta el colegio de Primaria de Berducedo, lo que se compensa con ayudas individuales. Son familias de los pueblos de El Caleyo, Aguanes y Villar de Buspol, este último pertenece a Grandas de Salime, aunque por proximidad les corresponde el colegio allandés.

Un caso es similar al de los niños de Buseco (Valdés). En 2015 ya vieron recortadas las ayudas en un 80% en algunos casos, «cuando la cifra que cobrábamos antes ya solo nos daba para la mitad del cursos», explica Rocío Cuesta, una de las madres afectadas. Este año «ni siquiera se han convocado las ayudas, pero ya nos tememos que no alcancen para cubrir un mínimo los gastos».

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