El día del abuelo y del nieto se celebra en Cangas con una gran chocolatada

América Álvarez ofrece churros a mayores y pequeños. / B. G. H.
América Álvarez ofrece churros a mayores y pequeños. / B. G. H.
Cangas del Narcea

Con esta velada en familia, el centro de mayores puso fin a los actos tras veinticuatro años en servicio

BELÉN G. HIDALGO CANGAS DEL NARCEA.

Los más pequeños han sido los encargados de poner el broche de oro a los 24 años que ha cumplido el centro social de mayores de Cangas del Narcea. Se convirtieron en los protagonistas de una jornada en la que acompañaron a sus abuelos al centro donde acuden diariamente a jugar a las cartas y a charlar con sus amigos. Sin embargo, ayer, fue una jornada especial. Los abuelos les invitaron a un chocolate con churros y les tenían reservadas muchas sorpresas. «Estuvieron muy entretenidos con el taller de pintacaras y con el cuentacuentos. Se lo pasaron igual de bien ellos que nosotros», resumía América Álvarez, presidenta de la junta de gobierno del centro, mientras repartía churros por las mesas para evitar que el chocolate se enfriase.

Los más de treinta nietos allí reunidos dieron cuenta antes que nadie de la chocolata y fueron los primeros en levantarse de la mesa para seguir jugando. Todos adoran a sus abuelos y la mayoría destacan las dotes culinarias de sus abuelas. Así, para Paula y Estela lo mejor del tiempo que pasan con su abuela es la cantidad de recetas de postres que han aprendido. Paula se declara fan del pollo de la abuela pero, para Estela, el mejor plato es, sin duda, el picadillo. Jesús y Carmelo también comparten mucho tiempo con los mayores. Carmelo confiesa haber aprendido a tejer con su abuela, que también le ha regalado algún que otro jersey, y Jesús se queda con el bizcocho de limón que, según dijo, «prepara como nadie gracias a las lecciones que recibe en el taller».

Este encuentro intergeneracional terminó con veinte kilos de churros y cincuenta litros de chocolate. Los abuelos no podían ocultar su cara de felicidad al ver disfrutar a sus retoños. «Hoy estamos todos felices: abuelos y nietos», explicaba Rafael Boto. Satisfecho se mostraba también Luis Miguel Gómez, director del centro. La gente ha respondido muy bien a los actos programados. Ha resultado todo un éxito», concluyó Boto.

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