Los alcaldes se muestran reticentes ante la posible prohibición de plantar patatas

«Es un mazazo tremendo que va a tener mala acogida entre los vecinos», advierten desde Cudillero. Los agricultores, por su parte, amenazan con pedir indemnizaciones

DAVID SUÁREZ FUENTE LUARCA.

Los cinco ayuntamientos en los que el Principado plantea prohibir la siembra de patatas en todo el territorio municipal -Gijón, Pravia, Cudillero, Valdés y Navia- no ven con buenos ojos la medida que plantea Desarrollo Rural. A estos cinco concejos, se suman también Taramundi, San Tirso de Abres, Vegadeo y Castropol, donde ya desde el pasado mes de marzo está prohibido plantar tubérculos en toda su extensión.

En los cinco municipios que citó anteayer el director general, Jesús Casas, se detectó polilla guatemalteca en una zona determinada del concejo, lo que obligó a prohibir la plantación durante la pasada campaña y ahora esta restricción se quiere hacer extensivo a todo el concejo. «Es un mazazo tremendo que va a tener muy mala acogida entre los vecinos», manifestó el concejal de Desarrollo Rural de Cudillero, el popular Felipe Fernández, quien no entiende que ahora se quiera ampliar la prohibición cuando no se han encontrado polillas fuera de las zonas afectadas. El concejal no entiende el planteamiento de la consejería que defiende, según Casas, que la plaga se ha contenido mejor en los municipios en los que la plantación se prohibido por completo.

El concejal de Mantenimiento y Obras de la Zona Rural y Urbana de Gijón, Manuel Ángel Arrieta, se mostró sumiso y no mostró reticencias para adoptar cualquier decisión «para acabar con la polilla de la patata», dijo. En la misma línea se postuló el alcalde Pravia, el socialista David Álvarez, quien también reclamó otras medidas que no puedan perjudicar tanto a los productores. «Si no hay otra opción ,asumiremos la prohibición, pero nos gustaría conocer otras opciones», indicó. Álvarez también demandó más información al respecto por parte de la administración regional. «Estamos desamparados a la hora de dar respuesta a los vecinos», comentó. Por este motivo, instó al Gobierno regional a mantener una reunión con los alcaldes afectados.

La edil de Medio Rural de Navia, Mirta Pérez, asegura que el problema está en que «la gente planta patata y la traslada por todo Asturias». En su opinión, los hijos y familiares de agricultores se llevan patatas caseras de los concejos afectados y debemos «concienciar muy bien a la gente de este problema para que esto no se repita». No obstante, la concejala de Navia recuerda a la población que «esta prohibición en todo el concejo no es definitiva».

En la zonas calificadas como tampón, es decir, sometidas a una vigilancia especial,el director general de Desarrollo Rural, Jesús Casas, planteó la posibilidad de restringir también la plantación. Aunque no es una medida definitiva, esto tampoco gusta. «Si no hay polilla no se debería de prohibir», considera el alcalde de Tapia de Casariego, el popular Enrique Fernández, cuyo concejo está declarado hasta la fecha con esta categoría, junto a El Franco, Coaña y Villayón.

Los agricultores, por su parte, no ven con buenos ojos la restricción que estudia la consejería. «Ya tenemos bastantes problemas como para que ahora no nos dejen plantar», criticó Daniel Piecho, ganadero y agricultor valdesano en Busto. En Coaña, el agricultor Joaquín Méndez tampoco se mostró muy contento. «Yo vivo de esto y el Principado no lo pudo hacer peor con esta plaga», opina. Según dice, «además de perder dinero en las ventas por la mala imagen que tiene la patata asturiana, he tenido que modificar mis envases», explica. Esta es otra medida que implantó el Principado, obligando a que el movimiento de patatas se realice en cajas cerradas donde no puede acceder la polilla. «Los únicos que perdemos somos los agricultores profesionales», señala Méndez, quien reclama indemnizaciones al Principado si finalmente se prohíbe la siembra.

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