Una avería deja sin agua durante doce horas a gran parte del pueblo de Trevías

Josefina Fernández, peluquera de Trevías, tuvo que aplazar todas las citas que tenía ante la festividad de Difuntos. / D. S. F.
Josefina Fernández, peluquera de Trevías, tuvo que aplazar todas las citas que tenía ante la festividad de Difuntos. / D. S. F.

El corte afectó a más de medio millar de personas y casi provoca el cierre del centro de salud «por falta de higiene». El suministro se restableció a mediodía

DAVID SUÁREZ FUENTE TREVÍAS.

Una avería en la red de suministro de agua dejó ayer sin servicio a más de medio millar de habitantes de la localidad valdesana de Trevías. La empresa concesionaria, Aqualia. se vio obligada a cortar el agua en todo el pueblo durante casi doce horas debido a una incidencia detectada en la red situada a la entrada del pueblo, en una zona paralela a la carretera N-634.

La fuga no era visible ya que se encontraba en una zona agraria y los operarios de Aqualia tardaron en encontrarla lo que retrasó las tareas de reparación. El suministro de agua se restableció gradualmente por zonas. Los primeros que vieron salir agua de sus grifos dicen que «fue a las nueve y media de la mañana pero a esa hora había muchos que todavía no tenían servicio», explicaron los responsables de la empresa.

Esta incidencia afectó, sobre todo a hosteleros y comerciantes que no ocultaron su malestar ante esta situación. «No tuvimos agua hasta el mediodía, más tarde de la una de la tarde», afirmó María del Carmen Arviza, gerente del bar La Fuente.

La falta de suministro también afectó al buen funcionamiento del centro de salud de la localidad, donde afirmaron que «llegamos a plantearnos el cierre del consultorio por la falta de higiene. Los servicios estaban en muy malas condiciones». No obstante, tras la reunión del personal con la gerencia del Área sanitaria y del hospital de Jarrio, mantuvieron operativo el ambulatorio.

«Nos hubiese sido más rentable cerrar», explicó a EL COMERCIO la hostelera. María del Carmen Arviza Arviza criticó que «hubo poca información ante este corte, nadie nos decía el tiempo que faltaba para volver a tener agua». Según reconoció, «fue un día absurdo porque la avería nos ha impedido trabajar bien. No hemos podido servir a muchos clientes. A primera hora, lo que más se venden son cafés y no pude ponerlos porque no tenía agua para hacerlos». A última hora de la mañana, la empresaria reconoció que fue cuando «empezamos a tener un hilo de agua pero tampoco nos sirvió de mucho ya que perdimos todas las comidas que teníamos que dar». En su caso, para salvar el día, decidió utilizar el agua de las botellas para «salir del paso». No fue la única, el corte del suministro obligó a los vecinos a trasladarse a otros pueblos para comprar botellas de agua. «No teníamos con que fregar los vasos y mantener limpio el baño», comentó María del Carmen Arviza.

Los mismo le sucedió a José Pérez, de la pensión-restaurante La Unión. «Tuvimos que hacer el café con agua embotellada, calentando la cafetera en una cocina de gas». Pérez aseguró que «nosotros tuvimos agua a las once y media y poco a poco fue volviendo también a las casas».

Las peluquerías del pueblo también criticaron los sucedido. En víspera de Difuntos, «teníamos todo complento y no pudimos trabajar», dijo Katia Galán, quien aseguró que «a algunas clientas las llamamos a casa para que trajesen la cabeza lavada y así poder peinarlas pero tuvimos que cancelar muchas reservas». En el colegio, según la directora, Teresa Losada, tuvieron más suerte. «El agua volvió a las nueve y no tuvimos problemas», dijo.

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