El batallón de San Quintín se despide de Cangas

El batallón de San Quintín se despide de Cangas

Un centenar de militares pertenecientes al Regimiento Príncipe número 3 de Cabo Noval entrenaron en la tierra de su capitán: David Allonca

BELÉN GARCÍA HIDALGO

Por las venas del capitán de la tercera compañía del batallón de San Quintín, David Allonca, corre sangre canguesa. Su apego por la tierra en que nació ha permitido a los vecinos de Cangas del Narcea contemplar las marchas de endurecimiento de cien militares. «La idea era, precisamente, hacer dos marchas por el concejo: una de ellas hasta El Acebo y la otra, por las inmediaciones de la villa y, al mismo tiempo, aprovechar para darnos a conocer como regimiento Príncipe», explicaba Allonca, minutos antes de volver a despedirse de su cangas natal junto al personal que tiene a su mando.

El ascenso hasta la ermita del Acebo del martes ponía a prueba a los militares. La nieve cubría de un blanco gélido las montañas. «Estas condiciones, que son duras, entran dentro de nuestro plan de instrucción. Si es verdad que al llegar a Vegalapiedra nos encontramos con bastante nieve, pero llegamos a la ermita del Acebo sin problema», recuerda Allonca, confesando que el ascenso le resultaba más fácil cuando era un niño. Uno de los objetivos perseguidos por el capitán a la hora de realizar estas maniobras de entrenamiento en la comarca era, precisamente, que «el personal que tengo a mi mando pueda conocer Cangas y el suroccidente. Hay gente de otras provincias, pero también de diferentes puntos de Asturias, como Gijón o Avilés, que no lo conocían. Se van encantados», afirma emocionado por el trato recibido.

Ayer, las inmediaciones de la villa fueron el escenario de sus entrenamientos. A su paso, los militares se tropezaba con los vecinos que los observaban con una mezcla de curiosidad y asombro. La admiración también se veía en los ojos de los cangueses al paso de los militares. «De primeras les choca vernos por los caminos y los montes... Hacía muchos años que no se veían militares por aquí. Nos vamos muy contentos con el recibimiento», dice el capitán. Para María Luisa Agustín, vecina de la villa canguesa, la nieve no fue obstáculo para acudir al encuentro de los militares el martes. «Fui hasta al Acebo y los vi llegar a la ermita. Mientras subía, apenas veía unos puntos oscuros sobre el manto de nieve. Es emocionante verlos por aquí», relataba esta vecina de Cangas del Narcea.

«Es muy importante poner en valor el trabajo que hacen más allá de fechas como la Inmaculado o el 12 de Octubre. Las instituciones y los vecinos podemos rendirles homenaje en otros momentos del año. Hay muchos paisanos nuestros en el Ejército», argumenta el regidor cangués, José Víctor Rodríguez, que quiso agradecer el gesto al capitán pasando revista a la tropa en el polideportivo municipal y haciendo entrega a los militares de una bolsa con material turístico. «El empeño del capitán ha hecho posible que ayer y hoy los militares hayan atravesado nuestros montes. Estas actividades nos promocionan turísticamente: algunos de ellos regresarán a los valles y montañas que han atravesado estos dos días de maniobras», afirmaba el primer edil cangués.

Eugenio López, conserje del polideportivo municipal, se mostraba encantado con la experiencia. «Han sido todos muy amables con nosotros. En todo momento se mostraron muy dispuestos. Nos dijeron que querían repetir», contaba López tras admitir que no conocía de la existencia de este batallón hasta que pernoctaron en las instalaciones deportivas municipales. Apenas unos minutos más tarde, la pista del polideportivo se quedaba vacía y los militares desfilaban por sus pasillos rumbo al autobús que ponía fin a su encuentro con las raíces del capitán cangués.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos