Boal se viste de blanco en honor a los 'americanos'

Cientos de personas se vistieron de blanco para celebrar la II Fiesta Indiana en Boal. / D. S. FUENTE

Grupos de emigrantes vuelven al concejo para celebrar la segunda Fiesta Indiana | Obras teatrales, visitas guiadas y un desfile de diecinueve 'haigas' sirven para conocer tradiciones y estrechar lazos entre ambas tierras

DAVID SUÁREZ FUENTE BOAL.

Grandes pamelas y vestidos de puntilla, las mujeres. Traje, los hombres. Y todos vestidos del mismo color: el blanco. La villa de Boal se transformó ayer para evocar su pasado indiano en la que fue la segunda fiesta dedicada a los 'americanos' organizada en el concejo. El festejo nació cuando Boal pasó a formar parte de la Red de Municipios Indianos del Cantábrico y sirve para poner en valor, entre otros aspectos, el legado arquitectónico que estos territorios atesoran como fruto de aquella emigración. No faltaron en la fiesta representaciones teatrales que rememoraban oficios antiguos, como el del lector: la persona que en Cuba leía cuentos y novelas a los trabajadores de las fábricas de puros. Ni los 'haigas', los espectaculares automóviles. Nada menos que diecinueve desfilaron por la villa ante la mirada atenta de los asistentes.

Entre todo ese público, había un nutrido grupo de emigrantes. Como el boalés José María Fernández, que se fue a Cuba en 1952 «para librarme del servicio militar». Allí trabajo como conductor de 'guaguas', unos autobuses cuyo tío era el propietario. También acudieron procedentes de México diecisiete descendientes de Jesús Presno. «Traemos a los nietos para que tengan un arraigo profundo a la tierra», indicaba el cubano Mario Presno, mientras que su mujer, Niobe Rubín, aseguraba que, al ver las fotos de la fiesta del año pasado, «no nos lo quisimos perder». Los antepasados de esta familia se vieron obligados a abandonar la tierra por el exilio.

En esta celebración se implica todo el concejo y está organizada de forma autogestionada. Lo recordaba Pilar González, de la Asociación Cultural Penedo Aballón, quien indicó que «solo tenemos una subvención del Ayuntamiento de 200 euros». Tras la mañana, hubo una comida en la plaza de los Emigrantes, con 320 comensales, en la que se pudo degustar un plato típico cubano como el arroz congrí.

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