Cangas, fiel a su Descarga

DAMIÁN ARIENZA

Miles de espectadores contuvieron la emoción durante los seis minutos y 34 segundos que duró el homenaje pirotécnico en honor a la Virgen del Carmen

BELÉN G. HIDALGO

La pólvora nubló el cielo de Cangas del Narcea, como cada año, el 16 de julio. Con esta tradicional oración a base de voladores veneran en la villa la imagen de la Virgen del Carmen. Más de 2.640 kilos de pólvora hicieron vibrar el valle, 80.000 voladores rasgaron el cielo del concejo. Este espectáculo pirotécnico fue firmado por los 450 tiradores y sus respectivos apurridores, que este año lanzaron al cielo 80 docenas más de voladores en la tirada a mano previa al disparo de las máquinas. Miles de espectadores contuvieron la emoción durante los seis minutos y 34 segundos que duró el homenaje pirotécnico en honor a la Virgen del Carmen. Algunos valientes lo hicieron desde el corazón de la Descarga, y muchos fueron los que acudieron a los alrededores:la plaza del Ayuntamiento, el Cascarín... «Fue preciosa», afirma Juan Manuel Fernández, presidente de la Sociedad de Artesanos con las lágrimas aún en los ojos tras la emoción del gran momento. «Ha sido una tirada limpia. No hemos recibido ningún aviso sobre accidente alguno», confirma aliviado.

BÚSCATE

Con una rigurosa puntualidad, la Virgen del Carmen abandonaba la Basílica de la Santa María Magdalena a las 20 horas. Así lo anunció un repique de campanas que no tardaría en ser contestado desde la Capilla del Carmen, pues Nuestra Señora se estaba acercando al barrio de Ambasaguas. Allí, en el punto más alto del puente romano, la girolina esperaba su llegada para arroparla con su abrazo hasta que finalizase la Descarga que la Sociedad de Artesanos tira en su honor desde hace más de 110 años. Se asomó a las 20.15 al puente y no tardó cinco minutos en llegar al centro.

El estruendo arrancó a las 20.19 hora, bajo un cielo despejado. El párroco, Jesús Bayón, que lleva cerca de cuarenta años en la villa, fue el encargado de tirar el primer volador que dispararon las máquinas. Un honor que le concede la Sociedad de Artesanos, que lo ha distinguido con su Medalla de Oro, por su dedicación a estas fiestas.

Tres minutos estuvieron tirando a mano los tiradores ubicados en las laderas que custodian el prau El Molín; comenzaron a llover varas de los voladores lanzados desde El Fuejo, El Cascarín, el camino de Llamas de Ambasaguas, el patio del colegio MaestroCasanova…, y entonces, les llegó el turno a las máquinas. Sus disparos reforzaron el trabajo de los tiradores. En el prao El Molín, ardía la pólvora, las llamas se mezclaban con el humo y entre los artesanos, afloró el furor de la Descarga. Conforme avanzaban las máquinas en su recorrido, la emoción se adueñaba de su incertidumbre. Todo marchaba bien. La pólvora quemaba a buen ritmo, animada por las altas temperaturas. El termómetro llegó a rozar los 30 grados. Las máquinas ubicadas en el Prao El Molín, Los Nogales y El Fuejo sonaron al unísono, sin ceder un segundo al silencio, el valle se fue cubriendo de un aura inconfundible con olor a pólvora, el incienso con el que los artesanos bendicen cada año la villa. No tardó en acercarse el ensordecedor final, ése que protagonizan los barrenos con un resultado apoteósico que pone fin a un crescendo de emociones. Estos voladores de gran tamaño estallaron en el cielo cangués para anunciar que esta oración de pólvora tocaba a su fin. «Fue una descarga guapísima, muy compacta. Salió todo muy seguido», explicaba al finalizar Juan Manuel Fernández.

En el prau El Molín, los artesanos comenzaron a fundirse en abrazos, orgullosos de haber cumplido con su tributo de pólvora un año más. Sus ojos, aún vidriosos, miraban al cielo y, en algunos casos, al frente, en dirección a la Capilla del Carmen, en señal de agradecimiento a la Virgen, que avanzaba hacia la misma.

Máxima seguridad

Este año se han reforzado las medidas de seguridad. Quienes quisieron acudir al Prao El Molín tuvieron que hacerlo antes de las 19.30 y mediante un sistema de acreditación con el que se controló el acceso. Este medida trata de evitar cualquier tipo de accidente en el momento en que las máquinas comienzan a disparar. Se habilitó un circuito por el que discurrir y ser testigo de disposición de las máquinas, cómo se revisan que los voladores hayan sido colocados correctamente… A partir de ese momento, el área fue desalojada al público. «La gente se tiene que acostumbrar a las medidas de seguridad exigidas», argumentaba Juan Manuel Fernández que, al mismo tiempo, recordó que en ese circuito habían sido expuestos paneles con fotografías y explicaciones sobre la Descarga.

La disposición en curva de las máquinas ha sido uno de los aspectos novedosos en el ámbito más técnico. «Están sonriendo al público, me dijeron», confiesa Juan Manuel Fernández sin otorgar más importancia que la relativa a su funcionamiento. A la hora de valorar la Descarga, Fernández invita a revisar el escenario para emitir un veredicto:«Si os fijáis, no ha quedado ni un solo volador en las máquinas. Es una maravilla como funciona la pirotecnia Xaraiva».

El calendario ha sido una de las grandes bazas de estas fiestas. «Al coincidir fin de semana hemos contado con cincuenta tiradores más que el año pasado», analizaJuan Manuel Fernández. Quien lleva más de 25 años siendo fiel a esta cita es Rafael Boto, a veces tirador y, en alguan ocasión, como apurridor. «Puedes llegar a tirar hasta tres docenas, pero lo más importante es la seguridad», explica este miembro de la Peña El Magayu minutos antes de dirigirse a su puesto junto a su apurridor de confianza.

«¡Qué mas se puede pedir! Ha sido genial, sin heridos. Lo hemos petado», concluye Fernández.

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