Carme Chaparro: «Me crié entre vides y entre ellas jugué al escondite»

Carme Chaparro alzó la copa ante público tras su juramento como cofrade de honor. / B. G. H.
Carme Chaparro alzó la copa ante público tras su juramento como cofrade de honor. / B. G. H.

La presentadora recibe el título de cofrade de honor del Vino de Cangas con la presidenta de Amigos del Olivo de Baena y el fundador de Los Norteños

BELÉN G. HIDALGO CANGAS DEL NARCEA.

El día grande de la Fiesta de la Vendimia llenó Cangas del Narcea de cofrades llegados de todos los rincones de la geografía asturiana, española y hasta europea. Ninguno se quería perder esta cita: se escribía el XIV Gran Capítulo de la Cofradía del Vino de Cangas. Sin embargo, antes acudieron a la misa en honor a los cofrades que se ofició en la Basílica de Santa María Magdalena.

Rumbo al Teatro Toreno, recibieron el cálido abrazo de quienes esperaban esta fecha para reencontrarse en la Fiesta de la Vendimia. No obstante, todas las miradas se centraban en un rostro televisivo que habría de convertirse en embajadora del vino ese mismo mediodía: la periodista Carme Chaparro. Sin perder la sonrisa, recorrió con los cofrades la villa, se hizo fotos y recibió algún que otro regalo de los vecinos de Cangas del Narcea.

Juró con rotundidad y aplomo, bebió su copa de vino con decisión y besó el 'cachu' con pasión, dejando el carmín marcado en él. Después, «con el espíritu más calmado» tras catar el vino cangués, entonó un discurso que erizó la piel de algunos y logró arrancar más de una lágrima en el patio de butacas. «Yo también me crié entre vides. Jugaba al escondite entre hileras de cepas», confesó Chaparro haciendo un repaso de su infancia. También ensalzó el trabajo de los viticultores de la comarca, que elevó a categoría de «héroes» animándoles a «no abandonar sus sueños, a compartir y luchar en compañía» por el vino de Cangas. «Brindaré con él para celebrar y para consolarme», concluyó.

La Cofradía del Vino de Cangas nombró también cofrades de honor a la presidenta de Amigos del Olivo de Baena, Rosa Jiménez, y al fundador de la empresa cárnica Los Norteños, Pedro Rodríguez. Rosa Jiménez invitó a los asturianos a visitar Córdoba: «Cada vez que vienen, llueve, y este año, con tanta sequía, nos hace falta el agua», bromeó la cordobesa. Pedro Rodríguez, por su parte, agradeció la distinción que le «añade una obligación más, aunque siempre promocioné el vino de Cangas», confesó el empresario cangués nacido en Carballo.

Pisada al son de la gaita

Por la tarde, tuvo lugar la tradicional pisada de la uva, una escenificación con la que recordar el pasado vinícola cangués. En el patio del Ayuntamiento, un par de vacas esperaban con el carro del país, cargado de una bocinera llena de carrasquín. «Este año, al adelantarse la vendimia, es carrasquín porque es la variedad que más tarde madura», explicaba José María Martínez, presidente de la Asociación de Productores y Elaboradores del Vino de Cangas (Aprovican).

Tras recorrer las calles de la villa, regresaron al punto de partida para pisar la uva y obtener el codiciado caldo. Allí les esperaban centenares de curiosos. Eli Testa, José Miguel Diez y Hugo y Cristian Fernández, de la Peña La Castaña, descargaron el carro de uva, paso previo al gran momento. Apenas unos minutos más tarde, los mozos comenzaron a pisar los 200 kilos de uva cedidos por Aprovican y procedentes de los viñedos que su presidente cultiva en Las Barzaniellas. Con los pies descalzos y las perneras de los pantalones remangadas, se metieron en la tina. Agarrados unos a otros por los hombros, coordinaron sus pasos para sacar el mejor mosto a las uvas.

No faltó en esta pisada la música. La banda de gaitas de Corvera fue la encargada de amenizar la jornada que antaño fue un motivo de fiesta y, en esta ocasión, tuvo la fiesta como motivo.

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