El carnaval enmascara el Occidente

En el escenario, los legionarios de la carroza que recreó el antiguo imperio romano celebran su victoria en el desfile de la capital valdesana. / FOTOS: B. G. H.
En el escenario, los legionarios de la carroza que recreó el antiguo imperio romano celebran su victoria en el desfile de la capital valdesana. / FOTOS: B. G. H.

El norte de la comarca se disfrazó sin temor al temporal, que obligó a algunos municipios del sur a posponer sus celebraciones

BELÉN G. HIDALGO VALDÉS / TAPIA.

El carnaval confirma aquello de que al mal tiempo hay que ponerle buena cara. O en su defecto, una bien distinta. En el noroccidente, los avisos por temporal de la semana no mermaron las ganas de disfrutar de los carnavales. Pero en el sur de la comarca, cuyas montañas continúan cubiertas por una tupida capa blanca que amenaza con 'engordar' aún más en las próximas horas, fueron más cautos. En Cangas del Narcea, las previsiones empujaron a la organización a posponer el antroiru para el próximo fin de semana. Una decisión que también se vieron obligados a tomar en el concejo de Ibias, donde 'Os reises de Tormaleo' aplazaron la celebración de 'Os colmelos' para el 17 de febrero.

En Allande, en cambio, plantaron cara al temporal y salieron a antroxar por los diferentes bares del centro. «Nos pusieron caramiecha y butiecho para picar algo», explicaban desde Eixe, asociación cultural que organiza la cita en el concejo. Una velada a la que pusieron broche de oro en la discoteca Lozano, donde bailaron todo tipo de personajes: desde indios a seres fantásticos, pasando por bebés en edad adulta.

En la villa blanca, la charanga sonaba desde el mediodía del sábado. Cerca de ochocientas personas llenaron sus calles de romanos, trogloditas, seres mitológicos, héroes y villanos, gentes cosmopolitas... El ánimo festivo no decayó ni siquiera ante el aviso de fuga de gas en la céntrica calle Uría, que obligó a modificar el recorrido «por precaución», según explicó el regidor valdesano, Simón Guardado.

Para Carmen Moyano, presidenta de la asociación Sardina Carnavalera, «ha sido impresionante, con unos disfraces increíbles y muy emotivo». Tan emotivo que la propia Moyano no pudo contener el llanto durante la entrega de premios. Sus lágrimas obedecían a la generosidad demostrada por los premiados, que donaron la cuantía de los premios a la asociación para que continúe organizando la cita, pues atraviesa un complicado momento económico.

La tarde del domingo fue la elegida por Tapia de Casariego para que sus vecinos presumiesen de disfraces y del ingenio derrochado en cada una de sus creaciones. Niños y mayores llenaron de color las calles mientras ponían rumbo a la Casa de Cultura para hacerse con los más de 2.300 euros de premios en juego.

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