La crisis minera no merma la devoción en Cangas y Tineo

Los mineros sacaron a su patrona en procesión por las calles de la villa canguesa. /  B. G. H.
Los mineros sacaron a su patrona en procesión por las calles de la villa canguesa. / B. G. H.

Los cangueses rindieron homenaje a los fallecidos en el pozo mientras los tinetenses reconocieron al minero más veterano Fieles a Santa Bárbara vistieron mono, casco y lámpara para llevar a la patrona en procesión en ambos concejos

BELÉN G. HIDALGO CANGAS DEL NARCEA / TINEO.

Muchos son los vecinos de Cangas del Narcea y Tineo que han dedicado su vida a la minería, una actividad económica sumida en una crisis que, sin embargo, no merma la devoción de las familias. Cada 4 de diciembre, festividad de Santa Bárbara, patrona del sector, le rinden tributo.

En Tineo, los entibadores fueron los encargados de dar inicio a la jornada con una exhibición en el recinto ferial de Santa Teresa. Allí, un grupo de mineros combatieron el frío levantando un cuadro minero ante la atenta mirada de curiosos, compañeros y veteranos. Entre los mineros jubilados se encontraba Manuel Fernández Blanco, que trabajó en la mina casi tres décadas. «Entré en el pozo con 23 años, recién finalizado el servicio militar. Corría el año 1971. Comencé como un guaje paleando carbón, luego fui picador y también trabajé como maderista», recordó el homenajeado. «Era un trabajo muy duro. Ahora la mina ya no es como antes, se fue perfeccionando», contó antes de hacer balance de los avances actuales para picar carbón o extraerlo de la mina. «Pasamos de tirar de los vagones, a las mulas y ahora todo funciona con máquinas», explicó.

A media tarde, en ambos concejos, los mineros acudieron fieles a su cita con la patrona. En la iglesia de San Pedro, la coral de Tineo cantó la misa en honor a Santa Bárbara Media hora más tarde, en la basílica de Santa María Magdalena, lo hicieron las voces de la coral canguesa.

Las calles de la villa de Cangas no tardarían en sumirse en la oscuridad, como si todos se adentrarse en las entrañas de la mina por un instante. Las únicas luces que iluminaron la procesión de Santa Bárbara fueron las de las lámparas de los cascos de los mineros que la sacaron a hombros por la villa. Su primera parada fue frente a la estatua del minero que, como cada año, esperaba a encontrarse con la patrona y recibir la ofrenda floral en memoria de los compañeros que ya no están.

Allí, frente al minero que mira al horizonte mientras empuña el martillo picador y ese 'guaje' que, a sus pies, recoge el carbón, Adolfo Uría sumó la reivindicación al emotivo encuentro. Acompañado a la gaita por Iván Rodríguez, levantó la voz en defensa del sector.

Sonó 'Qué tiempos aquellos' y conforme avanzaba la canción, en la mirada de los trabajadores de la mina se podía adivinar el recuerdo de otros tiempos mejores para el sector y, de paso, para la comarca. «¡Qué tiempos aquellos! Madre, había tantos mineros, ahora casi nun quedan por culpa de los gobiernos», afirmó Uría.

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