Desarrollo Rural invierte casi un millón de euros en la parcelación de Sorriba

María Jesús Álvarez entrega las escrituras a su dueño. /  B. G. H.
María Jesús Álvarez entrega las escrituras a su dueño. / B. G. H.

Los dueños de las fincas resultantes destacan la mejora en los accesos: «Entramos en el siglo XXI y dejamos atrás el minifundismo»

BELÉN G. HIDALGO TINEO.

Fueron 73 los propietarios que ayer recogieron los títulos de propiedad resultantes de la concentración parcelaria de Sorriba-Alto La Llama, en Tineo, diciendo así adiós al elevado minifundismo que imperaba en los pueblos de Sorriba, Los Semellones, Corniella y La Llama. Previo a la concentración, en las 317 hectáreas parceladas se asentaban más de mil fincas que se han concentrado en 238 parcelas. Un proceso que se inició en el año 2006 y que ayer culminaba con la entrega a los propietarios de las escrituras por parte de la consejera de Desarrollo Rural, María Jesús Álvarez, que consideró «bien invertidos» los 939.000 euros destinados a esta concentración. «Porque permite una gestión ganadera adecuada y rentable, acorde a lo que se exige en el siglo XXI», apuntó Álvarez.

A la concentración de las fincas, los propietarios suman la mejora en los accesos a las mismas. En este caso, se ejecutaron diecinueve kilómetros de camino, a los que se les ha dotado de una anchura adecuada para el tránsito de maquinaria agrícola. «Las concentraciones son fundamentales si habamos de desarrollo rural. Seguir trabajando en ello incide en que pueda haber actividad económica en el campo. Para trabajar en el sector primario hace falta una base territorial con una buena red de caminos y una seguridad jurídica», reiteró la consejera ante los propietarios.

«Fincas más grandes»

Entre ellos se encontraba Rubén Fernández, joven ganadero de Los Semellones con más de doscientas cabezas de vacuno. «Se mejora todo: las fincas son más grandes y puedes llegar a ellas con la maquinaria. Antes, con aquellos caminos, no pasaban las máquinas», cuenta. Una idea que también subrayó Manuel Ángel Fernández, del mismo pueblo: «Ahora entramos en el siglo XXI y dejamos atrás el minifundismo», indicaba con las escrituras en la mano.

La única crítica a las concentraciones es que se trata de un proceso lento. «Comenzamos en 2006, pero la gente, a día de hoy, no daría un paso atrás. Es cuestión de mentalizarse», asegura Pedro de la Cera, vecino de Sorriba.

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