Encuentro de mayores bajo techo en El Franco

Los mayores esperando por la bolsa de comida, mientras disfrutan de la actuación de gaitas. / D. S. F.
Los mayores esperando por la bolsa de comida, mientras disfrutan de la actuación de gaitas. / D. S. F.

La alcaldesa de El Franco Cecilia Pérez pide la colaboración del Gobierno regional para dotar de equipamiento al centro de mayores, aún en obras

DAVID SUÁREZ FUENTE VALDEPARES.

La lluvia obligó a celebrar el XXVI Encuentro de Personas Mayores de El Franco y Tapia de Casariego bajo techo. Una cita que habitualmente se celebra en la alameda de Porcía pero que ayer obligó a improvisar, aunque esta ubicación no satisfizo a todos los asistentes. «Aquí no es lo mismo», aseguraron un nutrido grupo de jubilados que acudieron a la jornada. «Las condiciones del campo no eran seguras para garantizar la seguridad de los participantes», justificó la regidora franquina, Cecilia Pérez. En la jornada del miércoles, según comentó la concejala de Bienestar Social del Ayuntamiento de Tapia de Casariego Salomé Sánchez, «el río se desbordó y la entrada estaba muy embarrada para acoger el acto».

Un total de 570 personas, 320 de El Franco y 250 de Tapia de Casariego, acudieron al encuentro, según el número de vales vendidos por la organización, que consiguió que los mayores no olvidasen la fiesta de los Remedios, que se celebra el 8 de septiembre y a la que la mayor parte de los asistentes acudían en sus años mozos.

Este encuentro pone en valor el esfuerzo de ambos ayuntamientos con sus residentes más veteranos, por lo que «estamos trabajando para conseguir ser Ciudad Amiga de las Personas Mayores», anunció Salomé Sánchez, quien detalló que «ya hemos elaborado unos estatutos para crear un Consejo Local de Personas Mayores, con la idea de dar más participación a este colectivo».

A la cita también acudió la directora general de Gestión de Prestaciones y Recursos, Paula Álvarez, a la que la regidora franquina pidió la colaboración del Principado para dotar de equipamiento al centro de mayores que están remodelando.

Fue una jornada para compartir vivencias de juventud y «para ver gente de otros pueblos», aseguró Luis Quintana, de la Andina en El Franco. Alguno, como Jesús Alonso Bedia, de Sueiro, era la primera vez que acudía a este festejo como jubilado, «aunque ya vine todas las ediciones», añadió. En su caso, compartió la comida con su hermana que, según dijo, «bajó desde Penadecabras, en Tapia, para asistir al festejo». En la cita no faltaron las gaitas y los bailes tradicionales, en los que también participaron los más pequeños del occidente, en homenaje a los abuelos. Además, tras la comida, los mayores disfrutaron de una animada sesión de baile.

Fotos

Vídeos