La Escuelina de Guilandeiros reúne a sesenta niños en su primera clase

Los 'xamasqueirus'. / B. G. H.
Los 'xamasqueirus'. / B. G. H.

La iniciativa pretende que la tradición eche raíces entre los más pequeños

B. G. H. TINEO.

El colegio público Príncipe Felipe de Navelgas se convertía en la mañana de ayer en una cantera de guilandeiros, concretamente, en la sede de la 'Escuelina de Guilandeiros'. Rosa Fernández Delgado, directora de la Escuela de Música de Tineo y Elías Veiga, responsable de la Casa de Cultura de Navelgas, pusieron en marcha esta iniciativa con un objetivo: mantener viva esta tradición desde la escuela. Ellos mejor que nadie conocen el arduo trabajo que supone mantener vivo el espíritu guilandeiru que, gracias a su empeño, regresó a los pueblos del concejo hace ya siete años. «Lo importante es que los niños aprendan y conozcan esta tradición y el día de mañana tomen el relevo», explica Elías Veiga. «Todo fue recogido de la tradición oral y se transmitió de forma oral. La idea es que se siga transmitiendo gracias a los niños», añade Rosa Fernández. Aunque la iniciativa arrancó en esta localidad tinetense, sus precursores manifiestan su intención de llevarla donde sean requeridos.

Sesenta niños de educación infantil y primaria participaron en el debut de esta iniciativa. Llegaban con los deberes hechos, pues habían visitado la exposición sobre esta popular mascarada en la Casa de Cultura. «Conozco la historia de los guilandeiros. Son personas que se disfrazan y te ofrecen un truco para que les des el aguinaldo, que puede ser o comida o dinero», explicaba Carla Bueno mientras se afanaba en acabar su máscara antes de desfilar. Realizando la misma tarea se encontraba Estela Sanfíz: «hacemos las máscaras con cartón y con la lana les ponemos las cejas, los ojos y la boca», indicaba.

Los alumnos se metieron en la piel del xamasqueiru que, tal y como expuso Issam Hachimy, de 9 años, «es el guilandeiru que va delante y se encarga de proteger a los demás participantes de la mascarada».

Pasadas las doce de la mañana, el sonido de la gaita de Martín Fernández y del tambor de Rosa Fernández, anunciaban su salida de las aulas. Acompañados de otros veteranos personajes de la mascarada, entre ellos, el diablo, los jóvenes aspirantes a guilandeiros salieron a la calle para demostrar que la tradición tiene futuro.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos