Fallece a los 97 años Laurentino Garrido, patriarca de los vaqueiros de Cudillero

Fallece a los 97 años Laurentino Garrido, patriarca de los vaqueiros de Cudillero
EC

Su muerte coincide con la celebración en San Martín de Luiña del mercado que recuerda las tradiciones de este pueblo trashumante

BELÉN G. HIDALGO

Por las calles de la localidad de San Martín de Luiña no paseará en este edición del Mercado Vaqueiro uno de los vecinos más queridos y respetados:Laurentino Garrido. Su muerte, a última hora del viernes, cogía por sorpresa a los vecinos, volcados con los últimos preparativos. «Era un vaqueiro de pro. Todos sus antepasados lo fueron. Le encantaba visitar este encuentro. Siempre estaba cantando», recordaba ayer Juan Manuel Valle, miembro de la Asociación de Vecinos Nuestra Señora de los Dolores.

Quienes lo conocieron lo definen como «una persona entrañable». Recuerdan cómo disfrutaba del Mercado Vaqueiro, al que siempre acudía. En la mente de los vecinos aún suenan sus cantos vaqueiros, esos que no dudaba en entonar ante las cámaras de televisión en diferentes programas. Era un gesto solidario con el que contribuía a mantener viva la tradición de este pueblo que destilan las letras de las canciones.

El grupo de montaña ‘La Chiruca’ salía por la mañana a recorrer el entorno de Brañaseca, la braña donde nació Laurentino un 28 de junio de 1920. Siempre estuvo vinculado al campo. Su madre se quedó viuda y tuvo que trabajar duro para ayudar a sacar adelante la familia. Aprendió a leer y escribir gracias a un maestro que le daba clases durante la noche. «Tenía una letra impecable», recuerdan sus seres queridos. Hizo el servicio militar en Castellón y la guerra civil le cogió siendo un chaval. Vivió una dura posguerra, en la que conoció a su mujer, Carmen Cano, la madre de sus hijos: un varón y dos mujeres. Se ganó la vida trabajando la piedra. Fue cantero de profesión; primero en la braña y, más tarde, en San Martín de Luiña.

Cuarenta puestos

A pesar del dolor por la pérdida de Lareuntino, el Mercado Vaqueiro tenía que abrir sus puertas. Declarado Fiesta de Interés Regional en 2013, busca acercar a los más jóvenes ese pasado vaqueiro de la comarca:su cultura, sus tradiciones, sus formas de vida. «A lo largo del fin de semana se sucederán exhibiciones de oficios tradicionales para que los más jóvenes puedan entender la forma de vida de los vaqueiros», explica Valle. Se exponen los aperos de labranza con los que trabajaban el campo y es posible presenciar en directo cómo se levanta un ‘payeiro de hierba’, «algo que muchos críos ni siquiera saben qué es», añade.

El público, lejos de amedrentarse ante las nubes que cubrían el cielo de San Martín de Luiña, no dudó en acudir a la apertura de los cuarenta puestos de artesanía y alimentación que se instalaron en las calles de la localidad este fin de semana. La mañana estuvo amenizada por la actuación del grupo folclórico ‘Brisas de Aguilar’ y, a las doce y media, se inauguraba el mercado. El deporte estuvo presente en el día a día de los vaqueiros con disciplinas como los bolos, que contaron con un lugar propio en el programa festivo.

No faltó en la cita el plato estrella de su cocina: las natas, un postre típico entre los ganaderos trashumantes que aprovechaban los recursos lácteos de su ganado para elaborar un postre con el que endulzar sus arduas jornadas de trabajo en el campo.

A las 18.30 horas, el Mercado Vaqueiro será testigo del último adiós a Laurentino Garrido. La iglesia parroquial de San Martín Luiña recibirá al vaqueiro veterano, respetado y querido para darle un cálido adiós.

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