«No se hizo la revisión de la caldera; no conocíamos el cambio de la normativa»

El jefe de planta, acusado de homicidio por imprudencia grave, en el banquillo de los acusados. / MARIETA
El jefe de planta, acusado de homicidio por imprudencia grave, en el banquillo de los acusados. / MARIETA

El jefe de planta de Cogenasa en Anleo, acusado de homicidio por imprudencia grave de un trabajador, se declara inocente en el juicio

D. S. FUENTE / E. PRESS AVILÉS.

El juzgado de lo Penal número 2 de Avilés acogió ayer la primera sesión del juicio en el que se acusa al jefe de la planta Cogenasa, J. M. G. I., de homicidio por imprudencia grave y delito contra la salud de los trabajadores por la muerte de un empleado, L. H. V., en Anleo tras la explosión de una caldera en enero de 2013, quien se declaró «inocente», durante el juicio.

En la vista oral prestaron declaración dos técnicos instaladores de calderas, a los que les resultó «extraño que fallasen los dos sistemas de seguridad». Declaraciones que para el abogado, Ignacio Pérez-Villamil, -que representa a los padres y hermanos del fallecido- dejan claro que «no hay duda de que las medidas fallaron porque no se hizo la revisión tipo A». Una caldera que, según dijo el acusado, «no había dado problemas y no se hizo la inspección A porque no teníamos notificación del cambio de normativa».

La víctima, que trabajaba en el turno de noche junto a un compañero, observó horas antes de que la caldera explotase que el consumo de vapor de Industrias Lácteas Asturianas S. A. era elevado y el nivel de agua de una de las calderas era muy alto. Por eso, extrajeron manualmente el agua, sin que la señal de alarma desapareciese. Al observarlo, decidieron telefonear al ahora acusado, el jefe de planta, quien les indicó que debían extraer más agua. Tras realizar la operación, la alarma se apagó y la caldera arrancó. La víctima, de 45 años, acudió a controlar las calderas en varias ocasiones durante su turno, sin que saltasen la alarma sonora o visual de la caldera. En un momento dado, sobre las 2.40 horas, cuando L. H. V. estaba en el interior de la sala de calderas, una de las calderas explotó, ocasionándole quemaduras de segundo y tercer grado en el 90% de la superficie corporal y lesiones que acabaron con su vida varios días después.

Por su parte, el acusado -que solo respondió a las preguntas de la Fiscalía y de su abogado, se declaró inocente. «No se sabe que fue lo que pasó», dijo José Carlos Botas, abogado defensor, quien asegura que «existen muchas dudas sobre lo ocurrido». Botas llegó a insinuar durante la sesión la posibilidad de que el fallecido manipulase las calderas, situación que descartó su compañero de trabajo, quien indicó que solo manipularon las máquinas para extraer el agua, tal y como les ordenó el jefe de planta, ahora acusado.

Sin purgas manuales

El juez anunció al inicio de la sesión que quedaba rechazada la petición del abogado de la viuda de elevar la acusación al empresario de Industrias Lácteas Asturianas, Francisco Rodríguez, así como el delito de omisión de socorro. Por tanto, se juzgará al jefe de planta por un delito de homicidio por imprudencia grave y un delito contra la salud de los trabajadores.

Durante la sesión también declaró un técnico del Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos, quien indicó que «no deberían haber extraído el agua de manera manual» ya que lo hace la caldera de forma automática.

El ministerio fiscal solicita, junto con la acusación de los padres y hermanos del fallecido, una condena de tres años y nueve meses de cárcel, que es elevada a cinco por la acusación de la viuda. Además, se pide la inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena e inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión de jefe de planta durante el tiempo de la condena. Además, reclaman que el acusado indemnice a la viuda con 180.000 euros y con 100.000 euros a sus padres.

El juicio continuará mañana a las 9.45 horas con la declaración de los peritos y el médico forense.

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