Homenaje a Arturo Verano en la fiesta anual de UGT

Segundo Iglesias, Javier Fernández, Begoña Ceán, Isaac Pola y María Cruz Fernández. / D. S. FUENTE

El eslogan creado hace 19 años por el sindicalista, 'El Occidente también existe', muy presente en la cita | Javier Fernández Lanero reclama la finalización de Oviedo-La Espina y que se construya el enlace con la autovía del Cantábrico

DAVID SUÁREZ FUENTE VILLAPEDRE (NAVIA).

La XIX Fiesta Anual de UGT Occidente rindió ayer homenaje al que fuera secretario general de la organización y director general de Educación, Arturo Verano, en un acto, al que acudieron un centenar de compañeros de toda la región. Verano fue el creador de esta fiesta, que bajo el lema 'El Occidente también existe', pretendía reivindicar soluciones para esta comarca.

«Si queremos conseguir la vertebración y el equilibrio territorial de Asturias hay que preocuparse por las alas», dijo Javier Fernández Lanero, secretario general de UGT Asturias, quien aseguró que las administraciones se centran en el área que conforma el triángulo entre Oviedo, Gijón y Avilés.

El máximo responsable de la UGT reivindicó la finalización de la autovía que une Oviedo con La Espina, exigiendo a su vez el ramal que la uniría con la autovía del Cantábrico. Esto, a su juicio, «solucionaría la masificación de la 'Y' y evitaría en la contaminación en el centro».

El consejero de Industria, Isaac Pola, hizo hincapié en que el gobierno del Principado «apuesta de una forma preferente por el Occidente», recordando el plan del Suroccidente puesto en marcha por el ejecutivo. Pola insistió en que esta área de Asturias «tiene posibilidades, hay que potenciar el aprovechamiento de sus recursos naturales, culturales y turísticos», remarcando el consejero «en su actividad industrial», que permitirá fijar actividad económica y empleo de calidad.

La responsable de Educación del sindicato, Maxi Fernández Otero, no tuvo más que buenas palabras para su compañero, fallecido el pasado mes de junio. «Su recuerdo siempre estará entre nosostros», dijo.

Su mujer, Begoña Ceán, recibió diferentes obsequios en un acto «merecido», como lo tildaron sus familiares. Su hijo Ignacio Verano le recordó con lágrimas en los ojos. «Era un buen paisano, fiel a sus principios», comentó. A renglón seguido, en alusión al trabajo que realizó su pardre por mejorar el Occidente, reclamó que esta comarca «sigue abandonada». Culpó de ello a las administraciones y también a los ciudadanos. Junto a él, el único nieto de Verano, Javier, al que su abuelo llamaba 'Toto'.

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