Ibias retoma la caza del raposo

La cuadrilla La Montaña, de Tormaleo (Ibias), muestra las dos piezas abatidas en el campeonato. /  B. G. H.
La cuadrilla La Montaña, de Tormaleo (Ibias), muestra las dos piezas abatidas en el campeonato. / B. G. H.

La jornada se saldó con dos piezas abatidas, una de ellas por la cuadrilla La Montaña, de Ibias, que resultó ganadora Cien cazadores del suroccidente participan en la quinta edición del campeonato

BELÉN G. HIDALGO IBIAS.

No fue una jornada para morir de éxito, aunque tampoco era el objetivo primordial de la quinta edición del Campeonato de Caza de Raposo celebrado en Ibias. La convocatoria congregó a cerca de un centenar de inscritos, una cifra ligeramente inferior a la de otros campeonatos. «Es normal. Tuvimos un parón de dos años por el temporal y este año retomamos», explicó José María Pérez, presidente del coto de caza de Ibias, que organiza la cita.

Nueve cuadrillas salieron en la mañana de ayer al monte del concejo para dar caza al raposo. Un reto para los cazadores de la comarca, donde las cacerías suelen ser de jabalíes, corzos y perdices. «Es más frecuente en algunas zonas de Galicia, como Pontevedra. Cada uno caza lo que tiene», aclaró René Avelino Rellán, miembro del comité organizador del campeonato. En Ibias, en concreto, reservan el final de la temporada para este evento. «En el plan de caza hay raposos para cazar, pero no lo hacemos a diario, los solemos dejar para este día. Es una manera de practicar este deporte y unirnos con otros cotos de Cangas del Narcea, Grandas de Salime y hasta de Galicia», apuntó.

Las normas del campeonato son claras. Tras sortear las áreas de caza, las cuadrillas se dirigen al monte. Saben que la única pieza a la que pueden disparar es al raposo y solo podrán hacerlo en su marcha. Las cuadrillas, compuestas por un máximo de seis cazadores y tres monteros, van acompañadas de un juez y un guía. «El papel del juez es dar fe que el raposo fue cazado hoy y en esa zona», explicó René Avelino. Esta caza requiere de una gran habilidad, pues la pieza a abatir se caracteriza por ser muy astuta. «La gente que se dedica a cazar raposo lo hace casi en exclusiva. Es una caza muy bonita. Los perros trabajan mucho en estas cacerías, porque el raposo apenas deja olor», comentó Pérez, al tiempo que las cuadrillas llegaron del monte.

La primera en hacerlo fue la cuadrilla La Montaña, de Tormaleo. Regresó con un raposo. «Lo hacemos por participar. Es una caza peculiar: el raposo es listo y ahí es donde está el telar», confesó Javier Chacón, miembro de la cuadrilla vencedora. Tras la cacería, compartieron una comida de hermandad en el comedor del colegio Aurelio Menéndez.

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