Ingenio y diversión para bajar el Esva

Decenas de participantes acuden al Descenso Folclórico del Esva con sus artilugios flotantes. / D. S. F.

Diez embarcaciones han participado en esta cita de Trevías. El jurado valora «la originalidad de las naves y que sean muy artesanales»

BELÉN G. HIDALGO TREVÍAS.

El río Esva, a su paso por la localidad valdesana de Trevías, se convirtió ayer en una original pasarela por la que desfilaron desde las más básicas colchonetas hasta los más coloridos flotadores, las más variopintas balsas y las embarcaciones más ingeniosas. ¿El motivo? La celebración del Descenso Folclórico del Esva que cumplió, en esta edición, veintisiete años de tradición. El grupo Aires de Valdés fue el primero en actuar y animó el ambiente con un pasacalles antes de que se dejase oír el chupinazo. Fue a mediodía y fue el pistoletazo de salida de las embarcaciones. Con ellas, empezó el desfile.

Diez embarcaciones surcaron las aguas del Esva con un doble objetivo: llamar la atención del público presente y alzarse con uno de los tres premios que entrega la organización del certamen. «Buscamos aquellas que sean más originales, por supuesto, pero también es muy importante que sean embarcaciones hechas por los vecinos, lo más artesanales posible», explica Miguel Ángel Pérez, presidente de la comisión de fiestas. Los participantes no se lo han puesto nada fácil al jurado. Por el río, descendieron un autobús, una embarcación de un personaje de Mazinger Z, una tarta de cumpleaños, la furgoneta de la mítica serie de televisión 'Equipo A', una moto con sidecar o un gallinero. Fueron algunas de las propuestas que este año bajaron el río Esva.

Frixuelos y romería

Finalizado el desfile, llegó la hora de extender el mantel y disfrutar de las suculentas meriendas campestres, toda una tradición en Trevías. El postre, a base de frixuelos, corrió a cargo de la organización. Miguel Ángel Pérez recordó que, en sus inicios, los frixuelos eran los grandes protagonistas. «A la fiesta se le conoce coloquialmente como la Fiesta del Frixuelo. Las familias acudían y comían este plato para finalizar el convite Los hacían las madres», explicó. A día de hoy, se mantiene esta tradición y, finalizado el ágape, los miembros de la organización recorrieron los grupos de comensales ofreciendo este postre típico asturiano.

Con las energías renovadas y el buen tiempo como aliado, la sobremesa planteó diferentes opciones. Para los más activos hubo juegos tradicionales. Los apasionados de los naipes tuvieron la oportunidad de demostrar sus dotes en un campeonato de tute. Y, mientras tanto, el jurado se retiró a deliberar las embarcaciones premiadas. Se repartieron 600 euros en premios. El primer clasificado se llevó 300, 200 euros el segundo y cien el tercero. La romería no se hizo esperar. A media tarde, el grupo 'Aires de rumba' amenizó el baile y la verbena corrió a cargo de Dj Sito.

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