Iris, el regalo de Navidad de Peter

Un peregrino checo se reencuentra en Cadavedo con su perro, al que creía muerto | Buscó a su mascota por Navia, donde le perdió la pista y unas señoras le dijeron que se había caído al mar cuando perseguía a unos pájaros

Peter Kriz posa con Arco (izquierda) e Iris (derecha), al que recuperó en Cadavedo. /B. G. H.
Peter Kriz posa con Arco (izquierda) e Iris (derecha), al que recuperó en Cadavedo. / B. G. H.
BELÉN G. HIDALGOCadavedo (Valdés).

Con unas cervezas en un bar de Tapia de Casariego surgía la amistad entre el valdesano Jaime Paredes y el checo, Peter Kriz. Entre birras, Jaime conoció la historia de este peregrino que regresaba de hacer el Camino de Santiago con sus dos perros, Iris y Arco, como única compañía. Después de aquel día, ambos siguieron su camino. Hace apenas unos días, se reencontraron en Otur. Paredes se percató de que el peregrino checo avanzaba sin uno de sus perros:Iris. «Le pregunté si estaba todo bien y que había pasado con el otro. Me contó que había muerto en Navia, que se había caído al mar. Estaba muy triste», recuerda este hombre, que comparte con el trotamundos su amor por los animales.

El fuerte oleaje que azotó la costa los últimas días y la falta de noticias hizo que el peregrino perdiese la esperanza de encontrar con vida a su compañero de viaje, por lo que con una profunda tristeza decidió asumir la pérdida de Iris y reanudar la marcha. Fue entonces cuando Jaime Paredes, a través de la Asociación Protectora de Animales Occidente Astur, descubrió que un perro deambulaba por la playa de Navia, perdido. Apenas vio la foto lo reconoció. Era Iris. «Cuando lo encontré, tuve que comenzar a buscar a Peter», cuenta el joven. Recurrió a las redes sociales y a sus compañeros de trabajo, operarios de carretera, para dar con Peter Kriz. Finalmente, lo localizó en el albergue de Cadavedo, en Valdés.

Jaime Paredes salió al encuentro de su amigo aventurero y le mostró una foto del perro encontrado en el móvil. «Le conté que estaba vivo, que había aparecido en Navia. Se llevó las manos a la cara y se puso a llorar», dice. Peter Kriz no se lo podía creer. «No me lo esperaba. Lo había buscado en Navia y unas señoras me habían dicho que se había caído al mar cuando perseguía a unos pájaros», explica el peregrino, aún emocionado. Al día siguiente, Jaime Paredes regresó a Cadavedo. Esta vez, con Iris. «Estaba vivo. No tenía ninguna herida, me parecía imposible», recuerda su dueño. «Es mi mejor regalo de Navidad. Fue un sueño verlo», dice.

Peter es un campesino checo de 35 años que inició el Camino de Santiago para poner un punto y aparte en su vida. La crisis económica le hizo perder su granja. Con este reencuentro, se han fortalecido los lazos entre perro y amo. Sobre Paredes, Kriz cree que «es maravilloso. No todos harían lo que él hizo». Los perros, a los que encontró en la calle hace dos años, «los quiero como mis hijos», dijo.

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