«Un latido colosal» mueve Cangas

Juan José Morodo, pregonero de las fiestas, segundos antes de iniciar el pregón.
Juan José Morodo, pregonero de las fiestas, segundos antes de iniciar el pregón. / B. G. H.

Los pregoneros, desde el balcón del Ayuntamiento, reivindicaron la pólvora como sello de identidad de los cangueses Juan José Morodo y la pequeña Alba Suárez dieron paso a las fiestas de El Carmen

BELÉN G. HIDALGO CANGAS DEL NARCEA.

Una marea colorida sembró de alegría la plaza del Ayuntamiento de Cangas del Narcea. Poco importaba que el cielo se hubiese cubierto de gris, que la niebla se empeñase en cegar el valle. Cientos de cangueses, equipados con las colores de sus respectivas peñas, se reunían en la Plaza del Ayuntamiento para escuchar las palabras del pregonero: el periodista económico Juan José Morodo. Junto a él, en el balcón de la Casa Consistorial, Alba Suárez Boto, pregonera infantil, fue la primera en felicitar a todos las fiestas. «No estoy nerviosa. Lo he preparado bien», confesaba apenas unos minutos antes del grito de guerra que arrancaría un estrepitoso aplauso en la plaza: «¡Viva El Carmen y La Magdalena! ¡Viva Cangas! ¡Qué empiece la fiesta!», concluyó la pregonera infantil.

Le llegaba el turno a Juan José Morodo, un periodista cangués afincado en Madrid que no quiso retrasar mucho el gran momento y se dio prisa en arrancar con el pregón. «Vamos a hacer esto corto, porque nos gustan las fiestas y sobre todo ¡las del Carmen y La Magdalena!... ¡Nunca se vio que dos vírgenes parieran tanta fiesta!».

Sus primeras palabras serían en recuerdo de aquellos que ya no están, por el motivo que fuese: «Aunque muchos estén ahora lejos, todos los cangueses nos reunimos aquí estos días. Oímos la Descarga dentro y esa emoción nos estremece estemos donde estemos a esa hora, en ese día, en estos días que son de todos nosotros... Y juntos lanzaremos al cielo un año más ese latido colosal de todos los cangueses que es la Descarga, ese estruendo omnipotente que abraza a los que ya no están con nosotros, que atraviesa la garganta, quiebra la voz y hace retumbar el corazón».

«Cabemos todos bajo esa potente oración laica de la Descarga», afirmó el pregonero

Un paralelismo entre la vida y el volador, lo efímero que se escapa de las manos y la necesidad de dejarlo ir, sirvió al pregonero para lanzar una reivindicación. « ¡Vaya si presta el volador a mano! Y lo que me prestaría más todavía es ver a muchas mujeres tirando en la Descarga... ¡ ya va siendo hora!». Las canguesas aplaudieron al unísono, haciendo suyo el reclamo.

Esencia minera

Quiso también Juan José Morodo hacer mención al pasado minero de la comarca: «Llegaron las minas, se empezaron a explotar y trajeron riqueza y empleo... Trajeron muchas cosas y también se llevaron otras... De todo aquello, con lo que yo me quedo es con nuestros mineros...». Y la plaza vibró de nuevo, mientras articulaba una propuesta para el mañana, invitando a buscar «nuevos yacimientos, pero de futuro, que sí los tenemos. Hay materia prima. ¿O no es esta la puerta del paraíso?».

Tras una mención a los barrios y pueblos del concejo, a la esencia de la fiesta con la pólvora como protagonista, Juan José Morodo elevó la voz: «Cabemos todos bajo esa potente oración laica de la Descarga..., la marca y el orgullo de ser de Cangas. ¡Pasailo bien y que nun se manque naide...!». Y pulsó el botón.

Las peñas el Xiringo, el Carmen, el Xaréu y el Reencuentro comenzaron a tirar voladores, el estruendo se apoderó del valle, que vibró para marcar el inicio de las fiestas. Acto seguido, una decena de barrenos de la Peña el Xaréu, que celebra diez años, se convertían en un rotundo 'cumpleaños feliz'. Peñas y charangas tomaron las calles.

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