Luarca ensalza a 'Marita' Aragón

María Luisa Donaire, Guillermo Martínez, Santiago García Granda, 'Marita' Aragón, Simón Guardado y Almudena Cueto, durante la intervención de la homenajeada. / B. G. H.
María Luisa Donaire, Guillermo Martínez, Santiago García Granda, 'Marita' Aragón, Simón Guardado y Almudena Cueto, durante la intervención de la homenajeada. / B. G. H.

La primera vicerrectora de Asturias recibe un cálido homenaje en la villa del Nobel | «Hay que aplastar y ensanchar la pirámide para que la mujer acceda a los puestos más altos», apunta la homenajeada

BELÉN G. HIDALGO LUARCA (VALDÉS).

El Conservatorio del Occidente de Asturias se tiñó ayer de color morado para rendir homenaje a la primera vicerrectora de la Universidad de Oviedo, María Aurora Aragón, más conocida en el ámbito universitario como 'Marita'. El evento forma parte del programa 'Nosotras somos científicas', que organiza el Ayuntamiento de Valdés con motivo de los actos que integran el proyecto 'Luarca, Villa de Nobel', con los que el concejo recuerda la figura del científico Severo Ochoa.

«Todos los días tenemos que empoderarnos como mujeres», reivindicó al inicio del homenaje Almudena Cueto, directora del Instituto Asturiano de la Mujer y Políticas de Juventud. Un ramillete de lavanda adornó las solapas del público asistente, principalmente mujeres, para aplaudir la trayectoria de una mujer que se puso el mundo por montera y que, con apenas 17 años, a mediados del siglo XX, puso rumbo a Francia para abrir los horizontes de su carrera. Catedrática en Filología Francesa, Aragón se confesó enamorada de la cultura y la lengua de Molière. Se crió prácticamente en la Universidad, donde echó raíces y se convirtió en la primera mujer en llegar al Vicerrectorado, trabajando codo con codo con tres rectores: Teodoro López Cuesta, Juan López Arranz y Santiago Gascón. Se jubiló en 2004, pero continuó como catedrática emérita cuatro cursos más.

'Marita' Aragón asumió cuantos retos se le pusieron por delante durante su etapa en la Universidad, «sacrificando el tiempo y el talento que podría haber dedicado a la investigación, que tanto valoramos», subrayó el rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda, quien tildó de «justo» el reconocimiento donde ayer fue protagonista. García Granda repasó su trayectoria en la institución y comentó que «fue pionera en tantas cosas... En ella se ven reflejadas todas esas mujeres, científicas, investigadoras, estudiantes...que hacen nuestra Universidad», reiteró García Granda. El rector elogió «cuando una mujer apuesta por sí misma y no renuncia a sus deseos ni deja que se los coarten y pelea por la igualdad, lucha por todos y todas». El consejero de Presidencia y Participación Ciudadana, Guillermo Martínez, también ensalzó la figura de las mujeres en la Universidad que, siguiendo el ejemplo de 'Marita' Aragón, «han contribuido a lo largo de la historia a abrir caminos y a derribar barreras y obstáculos al progreso y al desarrollo vital y profesional de la mujer en nuestra sociedad».

Lucha contra los estereotipos

Además, citó a otras referentes como Concepción Arenal y María del Consuelo Mendizábal y recordó los logros de dos investigadoras asturianas como fueron Rosa Menéndez y Margarita Salas, cuyas trayectorias «han contribuido a luchar contra los estereotipos y roles culturales sobre los que se asientan las desigualdades de género», concluyó Martínez.

La voz del Coro Iuvena, del Conservatorio del Occidente Asturiano, puso el broche de oro a este día. Entonces, 'Marita' Aragón, aún emocionada agradeció el homenaje. «Llevo diez años jubilada y es una satisfacción que se acuerden de mí», dijo, tras reconocer que no sufrió nunca ninguna discriminación en su trayectoria profesional. Aragón, negó ser de esas feministas que empuñan pancartas, pero sí se definió como «una mujer reivindicativa, sin pelos en la lengua». En su discurso, la homenajeada comentó que «en la realidad, existe una situación piramidal. Hay muchas mujeres interinas, habría que aplastar y ensanchar esa pirámide para que la mujer acceda a los puestos más altos. Hay que seguir luchando», expuso. Aragón concluyó con una reflexión. «Cuando llegué al vicerrectorado, la prensa me preguntó si así se ponía fin a la discriminación y les contesté que no porque si fuera hombre, ellos no estarían aquí y no le darían importancia a mi nombramiento».

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