En Navelgas batean desde la cuna

Los más pequeños acuden al 'Navelgas Arena' como participantes del campeonato nacional. / B. G. H.
Los más pequeños acuden al 'Navelgas Arena' como participantes del campeonato nacional. / B. G. H.

La final del Campeonato Nacional se reanuda esta tarde, después de la boda vaqueira«Cada año participan más niños, que es lo importante», destaca César Castaño

BELÉN G. HIDALGO TINEO.

El barrio de San Nicolás se ha convertido este fin de semana en el paraíso de los bateadores. Por sus calles se cruzan niños y mayores con una batea bajo el brazo. Navelgas acoge la décimoséptima edición el Concurso Nacional de Bateo de Oro, haciendo honor a un pasado aurífero que se remonta a la época romana, pero más vivo que nunca. «Cada año sube el nivel de participantes y, sobre todo, el número de niños que quiere participar, que es lo más importante. Este año se han inscrito un total de 189 bateadores», cuenta César Castaño, presidente de la Asociación de Bateadores de Oro 'Barciaecus'.

A lo largo de la mañana por el 'Navelgas Arena' se vio desfilar a bateadores de todas las edades. Rita Rifaterra es la participante más joven de esta edición. «Acaba de cumplir dos meses. Sus padres son de Madrid y no se pierden un campeonato», cuenta César Castaño mientras saluda al padre de la joven. Lo cierto es que a orillas del río Navelgas se escuchan acentos de todos los rincones: desde holandeses y rumanos pasando por murcianos, madrileños o valencianos. «El bateo tiene algo que engancha, la gente repite año tras año», argumenta Castaño.

La temperatura, rozando los treinta grados, anima al baño. Quienes no batean optan por darse un chapuzón. No es el caso de Leire López que, a pesar de ser su primer campeonato, se ha hecho con tres pepitas. «Mi prima participa y me animó a apunarme», confiesa. Más experiencia tiene Estela Sanfiz, de estirpe bateadora que reconoce que «lo hago desde pequeña. Mi bisabuelo era bateador».

Las finales del Campeonato serán esta tarde, una vez concluida la boda vaqueira en el alto de Ariestébano. «Vamos de la mano, nos complementamos», explica Castaño. Así se deja la mañana libre para poder asistir al evento nupcial y regresar a Navelgas para la gran final.

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