Una novela que sorprende en Cangas

María Isabel Rodríguez Fuertes posa con su primera novela. /  B. G. H.
María Isabel Rodríguez Fuertes posa con su primera novela. / B. G. H.

Irene, una mujer marcada por dos pérdidas muy cercanas, protagoniza esta historia que discurre por diferentes rincones de la villa. «No es lo que parece» María Isabel Rodríguez ambienta 'Dos días fueron suficientes' en su tierra natal

BELÉN G. HIDALGO CANGAS DEL NARCEA.

Por las venas de María Isabel Rodríguez Fuertes corre sangre canguesa. Sus recuerdos de infancia discurren por diferentes rincones de este concejo y los más entrañables se localizan en un pueblo a dos kilómetros de la villa, Santa Marina de Obanca. «Fue allí donde me enganché a la lectura. Mi tío Pin era muy aficionado y gracias a él me vicié a leer. Era mi refugio», confiesa.

'Dos días fueron suficientes' es su primera novela y, al mismo tiempo, su tributo a la tierra que la vio crecer y a la que siempre soñó volver tras pasar varios años de su vida en Madrid. «Es mi forma de rendir tributo a mi tierra. Me moría por regresar. Aquí bailé, reí, me di mi primer beso, me casé... La novela tenía que estar ambientada en Cangas, aunque también hay rincones de Oviedo, como la Fontona», reconoce esta escritora.

Los rincones de Cangas del Narcea salpican las conversaciones de los personajes y están presentes a lo largo de la historia. Así, el lector se sorprende con la estatua del minero, la Basílica de Santa María Magdalena, la iglesia del Carmen, el parque de La Reguerala, la calle Mayor, el Paseo o calle Uría... La novela comienza un 28 de diciembre en un bar de Cangas del Narcea, en una cena navideña con amigas que cambia por completo la vida de Irene, la protagonista, marcada por la muerte de su marido y la pérdida de su hija.

Allí arranca una historia también regada por vino. El bar se llama Trébol, un guiño al antiguo cine cangués. « Todo lo bueno y lo malo me pasó en un mes de diciembre y el 28 es una fecha mágica para mí», explica la autora de la novela. Sin embargo, aclara que no se trata de una obra autobiográfica: «Tiene muchas cosas mías. Todos los lugares que aparecen en ella tienen un significado para mí», apunta.

María Isabel Rodríguez Fuertes es escritora por vocación. «Estudié informática, pero mi pasión por la lectura viene de muy pequeña. Comencé escribiendo poesía con unos nueve años, pero lo escondía en un cajón». Asegura que estos versos se quedarán allí guardados para ella y para sus hijos. Aunque ésta es su primera novela, María Isabel Rodríguez ha publicado otros dos títulos: 'Las flores del alma' y 'El hada del paraíso'.

Por la segunda edición

«Mi primera publicación soy yo misma, desde la primera página hasta la última. El cuento, 'El hada del paraíso', es un sueño compartido con mis hijos. Yo puse el texto; mi hija, el título y entre ella y su hermano, los dibujos que lo ilustran», señala. Su primera novela fue casi una iluminación. «Me puse a las seis de la tarde a escribir y todo fue un fluir tremendo. Salió sola desde el principio. Me maravillé», afirma.

Reconoce que es la primera que se sentó a escribir con música y que disfrutó tanto del proyecto, que hasta se enamoró de algún personaje. Claudina es ese personaje que encandiló a la escritora y lleva el nombre de una tía suya. «Me he reído mucho con ella, con Claudina. Es divertida, alegre, sencilla, despistada, olvidadiza, es maravillosa. Es una mezcla entre mi madre y mi suegra. Escribía sus diálogos y era inevitable acordarme de ellas.», confesaba sin quitarse la sonrisa del rostro. 'Dos días fueron suficientes' ya va por segunda edición. «Estoy muy contenta. Cuando la lees, te das cuenta que no es lo que lo parece. Te sorprende», concluye.

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