Un nuevo ataque de los lobos en Villayón deja una oveja y un cordero muertos

Los cuerpos de la oveja y el cordero, en la finca de Illaso. / D. S. FUENTE
Los cuerpos de la oveja y el cordero, en la finca de Illaso. / D. S. FUENTE

Los cánidos accedieron a una finca vallada junto a una vivienda. Es el segundo incidente en dos semanas y el pueblo de Illaso solicita batidas

DAVID SUÁREZ FUENTE ILLASO (VILLAYÓN).

Es el segundo ataque de lobos que se produce en menos de quince días en la localidad de Illaso, en Villayón, después de que el pasado 15 de marzo los cánidos acabasen con la vida de ocho ovejas. En la madrugada de ayer los lobos mataron a un cordero y a su madre, que «se estaba recuperando de las heridas del ataque anterior», explicó uno de los vecinos de este pueblo, quien recordó que en febrero hubo otra incursión de cánidos en el pueblo.

Los lobos atacaron a los animales «al lado de las casas», aseguró Marino Fuertes, de Illaso, quien añadió que las ovejas se encontraban en una finca vallada al lado de una vivienda. El caso es que en esta ocasión, puntualizó, «las mataron y no comieron nada». Los cadáveres de los animales estaban intactos y quedó un cordero con vida. Además, indicaron en el pueblo, «un vecino tiene un mastín a menos de diez metros de esa finca», algo que no amedrentó a los lobos.

Los vecinos reclaman ahora medidas urgentes para una localidad en la que «nunca hubo lobos», dijo Fuertes, quien cree que «si abandonamos las ovejas, esto se vuelve monte», ya que utilizan los animales para la limpieza de sus fincas. Así, recordaron, se evita que en caso de incendio el fuego llegue a las casas.

Los vecinos de esta localidad del concejo de Villayón expresaron su temor ante estos ataques y exigieron que se tomen medidas para evitar que se produzcan nuevas incursiones. «Tendrían que hacer alguna batida», apuntó una de las vecinas. Además los afectados apuntaron que «no hemos cobrado nada por las muertes de estos animales».

Así las cosas, afirmaron que no entienden las quejas de los grupos ecologistas en las que «dicen que tenemos a las ovejas para que el lobo las mate, eso no es así». Es más, alguno de los vecinos de este pueblo ha decidido ya abandonar la ganadería. Quedan ahora apenas cuatro familias con ganado ovino.

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