Orovalle suelta 20.000 alevines de trucha en Belmonte y Tuña

Joaquín Alperi indica a dos alumnas del colegio de Belmonte cómo soltar los alevines. / B. G. H.
Joaquín Alperi indica a dos alumnas del colegio de Belmonte cómo soltar los alevines. / B. G. H.

Los alumnos del colegio belmontín ayudan en la repoblación, una iniciativa que la empresa realiza con la Asociación de Pesca Fluvial desde 2010

BELÉN G. HIDALGO BELMONTE DE MIRANDA.

Los alumnos del Colegio Público de Belmonte de Miranda acudían ayer a la orilla del río Pigüeña a una clase sobre naturaleza muy especial: conocer lo importante que resulta cuidar el río y su ecosistema y tener, al mismo tiempo, la oportunidad de aportar su granito de arena. La explotación minera Orovalle y la Real Asociación Asturiana de Pesca Fluvial, que aporta su colaboración, contaron con su ayuda en la suelta de 20.000 alevines de trucha. «Aquí, en Belmonte de Miranda soltaremos una parte. El resto se repartirán entre Caúxa y Tuña, éste último en el concejo de Tineo», explicaban desde la empresa minera que trabaja en el concejo belmontino. Constituye su aportación al medio natural donde desarrollan su actividad. «La repoblación de los ríos de la zona es una actividad que mantenemos desde 2010», recuerdan. La actividad se enmarca en el plan de protección medioambiental de la explotación minera.

Cerca de treinta niños se han sumado a esta tarea de repoblar el río. Los más pequeños no ocultaron su asombro ante el tamaño de los alevines. «Pensábamos que eran peces más grandes», comentaban entre ellos. Sin embargo, esta sorpresa no restó entusiasmo a la suelta.

Eloy García fue uno de los sorprendidos. Con tan solo tres años, la jornada de ayer fue su primera toma de contacto con las truchas. Cubo en mano, se acercó al río para soltar los alevines, tarea que desempeñó con desparpajo. «Es la primera vez que lo hago. Me han dicho que aunque ahora son muy pequeños, luego se harán más grandes», indicaba tras haber cumplido con su cometido. Un poco más precavida se mostraba Lara García, apenas unos metros más allá. «No me dan miedo las truchas, me gusta», decía tras soltar los alevines.

«Situación crítica en los ríos»

Miriam Alonso, con nueve años y varias sueltas realizadas, repite experiencia en las orillas del Pigüeña, haciendo alarde de la técnica adquirida. «Ha sido un poco más complicado. Las solté donde había una rama y pensaba que se quedarían atrapadas, pero luego ya salió todo bien», explicaba aliviada. Mientras los más pequeños se afanaban en la suelta, los miembros de la Real Asociación Asturiana de Pesca Fluvial asistían con esperanza al evento.

Tras indicarles cómo habían de proceder, Joaquín Alperi, presidente de dicha asociación calificaba la jornada de «muy gratificante». «Todas las sueltas son tremendamente importantes por lo que significan para el río. Sin embargo, la de hoy es especial porque se realiza con los niños y ellos son nuestro futuro», argumentaba Alperi, quien aprovechó la ocasión para insistir en la necesidad de concienciar a la sociedad en el cuidado de los ríos. «La situación de los ríos asturianos es crítica, bastante crítica», lamentaba Alperi al término de la suelta. Afirma que a la escasez de agua que afecta a los caudales se suma a la presencia cada vez mayor de todo tipo de depredadores: la nutria, el cormorán... Por eso, insiste, resulta fundamental realizar este tipo de actividades con las que devolver la vida al río. «Obviamente, no sobrevivirán los 20.000 alevines, hay que tener en cuenta que se trata de un ciclo y los peces grandes se comen a so chicos, pero ayuda», concluye.

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