El panadero de Tapia acusado de exceso de ruido dice que hizo obras de aislamiento

D. S. F. SERANTES.

La sala de lo Penal número 2 de Avilés acogió ayer el juicio en el que la Fiscalía del Principado de Asturias pide dos años y medio de cárcel para un panadero por contaminación acústica en Tapia de Casariego. Durante la vista oral prestaron declaración los tres peritos que realizaron las pruebas sonoras en la vivienda colidante (donde vive su tía, de 72 años, y denunciante. En ella, aseguraron, se superaban los 30 decibelios permitidos. La mujer apuntó que «el ruido de la panadería no me dejaba dormir», algo que también le ocurrió al inquilino que alquiló la casa y que tuvo que abandonarla debido al ruido.

El acusado negó el exceso de ruido y señaló ante el juez que acometió las obras requeridas por el propio Ayuntamiento para revertir el problema.

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