Los pescadores se afanan en repoblar los ríos tras el descenso de capturas

David colabora en la suelta de alevines ayudado por Nando. /B. G. H.
David colabora en la suelta de alevines ayudado por Nando. / B. G. H.

En 2017, se pescaron 240 salmones en el Narcea y el Nalón. Son 120 ejemplares menos que el año anterior

BELÉN G. HIDALGO DEGAÑA / SALAS.

No ha sido el mejor año para la captura de salmones en el occidente asturiano. Si en 2016 se habían pescado apenas 360 ejemplares en los cauces de los ríos Narcea y Nalón, esta temporada las cifras son aún peores. En 2017, las cañas de los pescadores lograron atraer a 240 salmones, son 120 menos que el año anterior.

Según la Real Asociación Asturiana de Pesca Fluvial, «se percibe una disminución paulatina en el retorno de la especie de dos o tres años del mar que, de no haber sido sacrificados, habrían supuesto más de 267.700 huevas durante el desove natural. Éste se producirá con toda probabilidad, entre diciembre de 2017 y enero de 2018». Ello incide, obviamente, en la repoblación de los principales ríos salmoneros.

Ésa es, precisamente, una de las líneas de actuación de la Sociedad de Pescadores Las Mestas del Narcea. Durante la tarde de ayer, en su estación de alevinaje, los pescadores de esta entidad marcaron los primeros 6.000 alevines de salmón de este año. «Les cortamos la adiposa, que es una aleta muy pequeña que tienen los peces delante de la cola. Lo hacemos para que cuando regresen de la mar y vuelvan al río, como esta adiposa no les vuelve a salir, podamos identificarlos y saber que proceden de la estación de alevinaje», explica Enrique Berrocal, presidente de Las Mestas del Narcea. Esperan soltar al río 75.000 alevines. «No lo haremos hasta agosto o septiembre. El objetivo no es otro que evitar, en la medida de lo posible, que sean alcanzados por especies depredadoras como, por ejemplo, los cormoranes», argumenta.

Estos salmones proceden de los reproductores facilitados por el Principado o bien de aquellos que llegan a sus instalaciones para incorporarse al proyecto Arca, en marcha desde hace tres años. «Los pescadores nos ceden un salmón vivo capturado en el río para que podamos desovarlo y devolverlo después a su hábitat», cuenta Berrocal.

En la jornada de ayer y siguiendo esta misma línea, entre 60.000 y 70.000 alevines de trucha llegaron a los ríos Ibias y Nonaya, en los concejos de Ibias, Degaña y Salas.

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