Os Reises conquistan puerta a puerta Tormaleo

La mascarada de invierno de Ibias, recuperada hace más de una década, vuelve a pedir el aguinaldo con vocación de perdurar

Os Reises conquistan puerta a puerta Tormaleo
PABLO ANTÓN MARÍN ESTRADA

Son las primeras horas de una mañana que amaneció con la boca llena de niebla en Luiña (Ibias). La borrina difumina el verde húmedo del valle, suavizando el contraste entre el negro de las escombreras de carbón y la nieve que corona los montes más altos. Un gallo poco madrugador desafía al silencio desde algún lugar del caserío y el roncón de una gaita, seguido de unos enérgicos requintos le deja con la palabra en el pico; redobla un tambor, suenan cencerros y esquilas; una voz poderosa grita: ¡Vivan Os Reises! Y el cortejo de enmascarados se pone en marcha. Comienza la fiesta.

Es el rito que desde hace más de una década se repite cada primer fin de semana de enero en la parroquia de Tormaleo. Recuperada por los jóvenes de la Asociación Cultural Tío Vitán, A Reisada era una de las muchas comparsas de máscaras que recorrían el occidente de Asturias para pedir el Aguinaldo de casa en casa. Fueron desapareciendo con el abandono progresivo de los pueblos iniciado en los años 50 del siglo pasado y existieron por todo el Principado: El Guirria, de San Xuan de Beleño (Ponga), Los Sidros de Valdesoto (Siero) y sus parientes más cercanos, Os Reises de Valledor (Allande) o Los Guilandeiros de Xedré (Cangas del Narcea) y Tineo, son una muestra de estas mascaradas de invierno que se conocen en toda la vieja Europa campesina, desde Portugal a los Balcanes, de Sicilia a Escandinavia. La celebración del solsticio de Invierno está en el origen de todas ellas.

Noelia Queipo, presidenta de la Asociación Tío Vaitán, recuerda que A Reisada de Tormaleo se extendía durante varias semanas: los componentes de la comparsa –todos varones– abandonaban sus hogares para salir a pedir el aguinaldo de pueblo en pueblo y volvían cuando las ganas de fiesta se les acababan. Hoy la comparsa que recorre esta parroquia ibiense concentra su actividad en una sola jornada y participan tanto hombres como mujeres. Una docena de personajes forman la comparsa, dividida en dos bandos. Los feos: El Folecón, el más revoltoso del grupo, con su ‘fole’ (fuelle o saco) lleno de ‘cinsa’ (ceniza) para arrojar a los que se encuentra, su pértiga y su chistera con un rabo de raposo; El Basoiro, con su escoba que barre la suciedad de fuera hacia dentro de las casas; El Romano y su balanza de pesas –una romana– para calibrar en ella ‘güevos e tetas’; El Rodalao, ruidoso y pacífico, el más borrachín; La Cardadora, que peina a la gente con sus útiles de cardar lana. Y los guapos: Las Madamas, coquetas y murmuradoras; El Valenciano, de punta en blanco, como un indiano; A del neno pequeno, parturienta capaz de alumbrar una criatura en cada casa que visita la comparsa; El Médico, que atiende el parto; El Cura, que se hace cruces y asperja a todo cristiano con dudosa agua bendita; y el Guardia, la autoridad que intenta poner algo de orden en el desenfreno. Una pareja de gaitero y tamboritero pone la banda sonora a la comparsa que cierra A Gocha, el único personaje sin careta y que se encarga de recaudar el aguinaldo entre los vecinos visitados.

El relevo

Desde su salida a primera hora de la mañana hasta llegar a la última casa la jornada de Os Reises es larga y en ocasiones los personajes se relevan. Ayer, se pudo ver uno de esos cambios de turno, protagonizado por dos allandeses devotos de la fiesta: el diputado nacional de Podemos Segundo González y su compañero de filas en la Junta General, Andrés Fernández Vilanova. Ambos se sumaron a la comparsa, junto a otro amigo de La Pola / La Puela, cerca del mediodía. No eran los únicos ‘reises’ morados de Tormaleo: el secretario de organización del partido en Asturias, Xuacu Rodríguez, llevaba desde el canto del gallo ejerciendo de gaitero, su otra pasión además de la política.

La fiesta había empezado en A Lamela para seguir por Luiña, Buso, El Poblao, Los Villares, Tormaleo y rematar en Funduvila. En todo el recorrido no hubo casa con humo en la chimenea en la que el animado cortejo no llamase para echar el Aguinaldo: «Eiquí venimos cuatro, / cantaremos dous. / Déanos a limosna, / señora por Dios / Déanos a limosna / si nos la ha de dar / que la noite es corta / y hai muito que andar». Y en cada casa caía algo para Os Reises. Aún les quedaba ‘muito que andar’ hasta el próximo año.

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