La sequía obliga a adelantar la vendimia en Cangas

Andrea González muestra los racimos adelantados de la bodega Monasterio de Corias.
Andrea González muestra los racimos adelantados de la bodega Monasterio de Corias. / B. G. H.

Las altas temperaturas han madurado antes la uva y los productores se plantean iniciar la recogida a mediados de septiembre

BELÉN G. HIDALGO CANGAS DEL NARCEA.

Las uvas de la comarca comienzan a coger color. Todo parece indicar que este año la vendimia se adelantará, pues el proceso de maduración avanza a buen ritmo y, a estas alturas del año, las viñas de las laderas del río Narcea comienzan a mostrar los racimos con el color propio de cada variedad. «En unos días se iniciarán los controles de maduración en los que se mide la acidez y el azúcar. Esto permite determinar el punto óptimo de maduración», explica Beatriz Pérez, presidenta de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Vino de Cangas. Las primeras variedades que se someterán a este control serán el albarín blanco y el verdejo negro; más tarde, será el turno de el albarín negro, el mencía y el carrasquín.

«Es cierto que el fruto está más adelantado de lo habitual, pero cada año es diferente. Si, por ejemplo, se iniciase un periodo de lluvias este proceso de maduración se ralentizaría. No hay, por tanto, una ficha fija en el calendario para vendimiar», argumenta Pérez. No obstante, las previsiones apuntan que la vendimia de 2017 se adelantará entre dos y tres semanas.

El ciclo, en general, es más prematuro que en otros ejercicios. Los productores de vino de la comarca señalan que tuvieron que hacer frente a los diferentes procesos con cierta antelación. «Las altas temperaturas nos han obligado. Toda la cosecha se ha visto acelerada», argumenta José María Martínez, presidente de la Asociación de Productores y Elaboradores del vino de Cangas, APROVICAN, de la que forman parte 35 viticultores. Por eso, los productores prefieren ser cautos a la hora de determinar cuándo podrán recoger la uva y defienden que «depende de un factor cuyo control se escapa de sus manos: el tiempo. Si el clima no cambia es probable que estemos vendimiando el próximo 20 de septiembre, pero si llueve, por ejemplo, esta previsión cambiará, pues ya se resta maduración y azúcares y, con ello, se retrasaría la vendimia», explica Martínez.

En la bodega Monasterio de Corias las previsiones van en la misma línea. Sus vides se encuentran en un proceso de enverado avanzado. «Decimos que una vid envera cuando comienzan a coger el color final de la variedad: tinto o blanco», aclara Andrea González, trabajadora de la bodega. Los viñedos de l Monasterio de Corias se encuentran bastante adelantados y coinciden en señalar que la recogida podría adelantarse unos diez días durante esta campaña. «No se trata de un cálculo exacto. De hecho, hay que esperar los controles de maduración que realiza el Consejo Regulador y que comenzarán la semana que viene para concretar más», insiste González, quien añade que «en estos controles se mide la acidez y el azúcar y se busca que ambos estén compensados».

González argumenta que «la maduración depende de varios factores. Cada variedad cuenta con un proceso diferente. Así, por ejemplo, el carrasquín es una de las variedades que más tarde en madurar y, por tanto, es la última en recogerse». En su opinión, además, la ubicación de la viña es otro de los factores a tener en cuenta porque, según dice, «hay viñedos a los que les da más el sol y, aún teniendo las mismas variedades, se vendimian antes o después que el resto».

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