Los sobrinos del cura Cándido García esperan la fecha para su exhumación

En el primer banco, los sobrinos de Cándido García, arropados por un centenar de vecinos de Tineo. /  D. S. F.
En el primer banco, los sobrinos de Cándido García, arropados por un centenar de vecinos de Tineo. / D. S. F.

El antiguo párroco de Tineo fue recordado en el primer aniversario de su muerte. Contra él hay una demanda de paternidad para reclamar su herencia

DAVID SUÁREZ FUENTE TINEO.

Justo hoy se cumple un año del fallecimiento de Cándido García, párroco durante 44 años de Tineo. Ayer fue recordado en la misa dominical por el nuevo sacerdote, Julián de Hoyos González, que en la eucaristía se refirió a él como «un compañero que trabajó y se dejó la vida en estas parroquias». Al oficio acudieron sus sobrinos, que guardan idéntico recuerdo de su tío y que en septiembre se vieron sorprendidos con la decisión del juzgado de exhumar el cuerpo de su familiar, enterrado en la parroquia de Zardón (Cangas de Onís), su localidad natal.

El motivo es la demanda de paternidad interpuesta por un hombre que asegura ser su hijo y del que la familia asegura no sabe absolutamente nada. El día 17 de ese mismo mes se citó a las partes implicadas para desenterrar los restos y llevar a cabo una prueba de ADN, pero se aplazó al no presentarse el supuesto hijo, que reclama parte de la herencia.

Ahora, los sobrinos de García están a la espera de una nueva fecha de exhumación, que «aclare la situación». Aseguraron que no se ha llegado acuerdo entre el demandante y la familia y que la cantidad «es mucho menos de lo que se dice». Ya cuando saltó la noticia, una de sus sobrinas aseguró que «no es ni mucho menos millonaria» y que «es todo patrimonio familiar». Les dolía que se estuviese «intentando manchar la imagen de su tío», «un hombre maravilloso que se desvivía por los demás».

«Puramente civil»

Precisamente, con ese buen recuerdo se queda el nuevo párroco, quien indicó que «la demanda de paternidad es una cuestión puramente civil y se resolverá por la vía judicial».

Los propios vecinos están igual de sorprendidos. «Nunca oímos nada», indicaba un vecino del Pedregal, donde Cándido García ejerció muchos años como sacerdote. «Era un buen hombre», añadían varios de los asistentes a la misa de su primer aniversario, quienes no dudaron en mirar la placa en su memoria, colocada en la iglesia y en la que reza: «Era un alma caritativa y entregada».

Siempre tendrán presente el gesto de don Cándido, que pidió perdón a los vaqueiros por la discriminación que éstos sufrieron durante años, una situación que, en opinión, del nuevo párroco «es ya cosa del pasado y quedará en un recuerdo histórico».

Las homilías de García despertaban mucho interés especialmente en las fiestas de San Pedro, donde siempre reivindicaba algo para los vecinos. Con esta tradición quiere seguir Julián de Hoyos, pues «es nuestra obligación denunciar las injusticias en la sociedad», apuntó, destacando que «se reivindicará desde el amor fraterno y no como lucha».

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