Somiedo defiende en su fiesta de la Trashumancia la labor de los pastores

Los romeros esperan la caldereta de oveja cocinada en el entorno del Lago de la Cueva.
Los romeros esperan la caldereta de oveja cocinada en el entorno del Lago de la Cueva. / B. G. H.

El profesor José Alba destaca en su pregón que «los rebaños, además de ser fuente de ingresos, desempeñaron un papel vital en la biodiversidad»

BELÉN G. HIDALGO SOMIEDO.

Durante siglos, las ovejas han recorrido las montañas del Parque Natural de Somiedo. Formaban parte del ecosistema y constituían una fuente de riqueza para el entorno. Aquella estampa parece condenada a formar parte del recuerdo de aquellos pastores que dieron vida a la trashumancia, momento del año en que, con el otoño llamando a la puerta, bajaban sus rebaños de las zonas más altas de los montes somedanos para pasar el invierno en la comarca.

La Asociación de Hostelería y Servicios Turísticos de Somiedo en colaboración con el Ayuntamiento y el Parque Natural de Somiedo han organizado la novena edición de la romería de la Trashumancia. Un centenar de personas acudía al entorno del Lago de la Cueva para reivindicar esta práctica. José Alba Alonso, profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Oviedo, ejercía de pregonero. «Tengo raíces somedanas: mi madre es de Saliencia y mi padre, de Valle de Lago. Es para mí un honor ser el pregonero de esta romería que te obliga a hacer un puente entre el pasado y el futuro», explicaba. En su discurso, el profesor universitario reivindicó la labor de los pastores y sus rebaños en la comarca. «Aportaban mucho. No solo fueron una importante fuente de ingresos para los pueblos, desempeñaron un papel fundamental en la biodiversidad», argumentó el pregonero. Las ovejas fueron las encargadas de mantener limpios los montes con el ramoneo (su forma de pastar), abonaban y por donde pisaban el agua filtraba mejor, todo ello sin olvidar la cantidad de semillas que trajeron en sus lanas y se quedaron por estas tierras.

En esta edición, el título de Pastor Mayor recayó en la Sociedad Micológica de Somiedo. «Es un reconocimiento a 25 años investigando las setas por los rincones de Somiedo», explicaba Pedro Zapico, presidente de la Sociedad. «Somiedo posee una gran biodiversidad. A lo largo del año recorremos la zona con frecuencia para inventariar los hongos», explica. Así, en el Catálogo de Setas de Asturias de 2017 se identificaron 4.000 especies, «la mitad se pueden encontrar aquí», concluyó.

Las ovejas fueron las grandes ausentes. Su vacío no ha pasado inadvertido. «Esto se está perdiendo», lamentó José Arias, vecino de Las Veigas que vendió las cabras hace tres años. Juan Alonso esperaba la caldereta para lidiar con las temperaturas. «Vivo por la zona y vengo siempre por el ambiente festivo de la romería», añadía.

Toda una vida lleva Toño Manteca haciendo calderetas de oveja. En esta ocasión guisó 150 kilos de carne. «Llevo cuatro horas cocinando. Cocinar con esta temperatura es lo ideal», afirmaba el cocinero mientras apuraba la caldereta. Mientras tanto, las meriendas comenzaron a desplegarse por los alrededores. No faltaron otros platos propios de la dieta de los pastores como, por ejemplo, la chanfaina, las morcillas de oveja o las migas.

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