Los técnicos atribuyen la muerte del trabajador de Anleo a un «fallo humano»

El jefe de planta, acusado de homicidio por imprudencia grave, en la sesión celebrada ayer. /  MARIETA
El jefe de planta, acusado de homicidio por imprudencia grave, en la sesión celebrada ayer. / MARIETA

Sostienen que el operario no detectó los indicios de que la caldera iba mal y que fue un error achicar el agua de forma manual

B. G. HIDALGO AVILÉS.

Visto para sentencia el juicio que se ha celebrado esta semana en el Juzgado Número 2 de lo Penal de Avilés, en el que se acusa al jefe de la planta de Anleo, en Navia, J. M. G. I., de homicidio por imprudencia grave y delito contra la salud de los trabajadores por la muerte de un empleado, L. H. V., en Anleo tras la explosión de una caldera en enero de 2013. Según explicaron en la sesión celebrada ayer los técnicos aportados por la defensa, los operarios de la planta podían haber cometido algún error que derivara en la explosión de la caldera y que no vieran indicios de que algo iba mal.

Indicaron que los operarios de la planta pudieron haber dejado la caldera apagada dos horas. También dudaron de que no se hubieran percatado de que no tenía agua, porque es algo que se muestra en las gráficas de la sala de control, la propia caldera y que incluso se podía ver el nivel a simple vista. «Lo prudente sería parar la caldera si se detecta un problema. Puede que fallen los tres sistemas de seguridad, pero no debería ser habitual», apuntó uno de ellos.

Otro de los técnicos indicó que «hubo manipulación de los operarios. No tendría lógica que la empresa desconectara los sistemas de seguridad». Además, habló de «error humano», como el de achicar agua manualmente. Una tesis que también resaltaron otros técnicos.

«Se podía haber evitado»

El fiscal afirmó en sus conclusiones que el acusado es «el máximo responsable en deficiencias en riesgos laborales», mientras que el abogado de la viuda manifestó que «el fallecimiento se pudo haber evitado con una conducta cuidadosa». Por su parte, la defensa ha pedido la libre absolución del acusado. Su abogado, José Carlos Botas, apunta que «existen dudas sobre qué fue lo que pasó realmente. Es un tema complejo», concluyó

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