Tineo planta cara a los kilos de más

Una dieta personalizada permitirá a los tinetenses deshacerse de los kilos que los atormentan.
/B. G. H.
Una dieta personalizada permitirá a los tinetenses deshacerse de los kilos que los atormentan. / B. G. H.

Más de cien vecinos buscan bajar peso en el curso de la Escuela Municipal de Salud

BELÉN G. HIDALGO TINEO.

No es fácil hacer frente a la realidad que abofetea a quienes se suben a la báscula y, mucho menos, hacerlo ante más de cien personas, aunque éstas sufran el mismo pesar: la necesidad de deshacerse de esos kilos de más. En Tineo, la Escuela Municipal de Salud lleva ocho años luchando contra el sobrepeso de sus vecinos con un taller que invita no solo a bajar esos kilos que sobran, sino también a concienciar sobre la necesidad de mantener unos hábitos de vida saludables.

Pese a todo, la obesidad no es una obsesión en el concejo. «Las pautas en Tineo son las mismas que nos podemos encontrar en el resto de la región: comemos mal, nos organizamos mal, abusamos de las grasas, los dulces...», apunta Marta de la Fuente, técnica responsable de la Escuela Municipal de Salud de Tineo. Una idea que subraya también la dietista Cristina Rodríguez: «Desde el punto de vista poblacional, Asturias está entre las comunidades autónomas donde la prevalencia es mayor». Entre las causas que explicarían este fenómeno, señala la existencia de unas tradiciones que no favorecen el mantenimiento de un peso saludable: «Abusamos del tamaño de la raciones, comemos poca verdura, hemos reducido el consumo de legumbres...», añade Rodríguez.

Mientras, por la báscula van pasando los más de cien vecinos de Tineo que se han propuesto bajar de peso. Entre ellos se encuentra María del Carmen Rodríguez, que ha optado por sumarse al reto para evitar pasar por quirófano y deshacerse de esa cantidad de kilos que condicionan su vida cotidiana. «Trabajo en un restaurante como cocinera y es muy complicado perder peso. Como mal y a deshoras. Llevo en lista de espera dos años para operarme y, si puedo, prefiero evitar la intervención», cuenta mientras espera para ser medida por la dietista en la que confía para lograr su objetivo.

Con los datos recopilados en este pesaje, los dietistas Cristina Rodríguez y Ramón de Cangas elaborarán una dieta personalizada. «Tienen en cuenta su historia clínica: enfermedades, actividad física, medicación...», relata de la Fuente. Así, en la próxima sesión se les facilitará el régimen que tendrán que seguir y se explica en qué consiste una dieta equilibrada. «Poco a poco irán cogiendo ritmo».

Dudas por el móvil

Además, se ha creado un grupo de Whatsapp con los dietistas para consultar dudas y compartirlas», añade la técnica de la Escuela de Salud. A lo largo del año, en las diferentes sesiones, se ofrecerán charlas a los participantes de este curso sobre la actividad física y la elaboración culinaria, «sabrosa, pero saludable».

Porque comer sano no está reñido con el buen gusto. Trinidad Tiesta, pendiente de restar peso de cara a una intervención quirúrgica en su rodilla, acude de nuevo al curso en el que perdió cuatro kilos. «Se lleva bien la dieta. Lo que pasa es que somos muy desobedientes y nos descuidamos pronto», apunta quien no tuvo mayor problema con las pautas exigidas.

Para Alicia Rodríguez, en cambio, seguir las indicaciones del dietista es complicado. «Somos seis en casa y ninguno quiere comer lo que me exige la dieta», lamenta la encargada de cocinar para toda la familia. Ella, cuenta, sumó kilos con los embarazos y los años, añade, complican aún más deshacerse de ellos. «Soy un caso perdido. El año pasado bajé cinco y este quiero perder diez», adelanta. A sus 73 años, Virgilio Garrido, acude con la idea de perder casi quince. Afirma que no es por verse mejor, «pero tengo reuma y soy diabético. Con la jubilación gané kilos. Antes, al trabajar mucho no tenía este problema», confiesa.

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