La última parada de los Reyes, la más solidaria

El personal sanitario también se fotografió con los Reyes Magos y los voluntarios de la Cruz Roja. / B. G. H.
El personal sanitario también se fotografió con los Reyes Magos y los voluntarios de la Cruz Roja. / B. G. H.

Sus Majestades y los voluntarios de la Cruz Roja de Cangas del Narcea visitaron el hospital y la residencia

BELÉN G. HIDALGO CANGAS DEL NARCEA.

El trabajo de los tres Reyes Magos concluía en el concejo cangués pasado el mediodía de ayer. Melchor, Gaspar y Baltasar aprovecharon su estancia en Cangas del Narcea para visitar los enfermos del Hospital Carmen y Severo Ochoa y los ancianos de la residencia Hogar San José. Para ello contaron con la colaboración de una decena de voluntarios de la Cruz Roja del municipio, que les ayudaron a repartir los regalos.

La mayoría de los voluntarios ni siquiera recuerdan cuánto tiempo llevan compartiendo la mañana del día de Reyes con enfermos y ancianos. «Creo que empecé en los noventa. Me lo paso bomba, porque todos se ponen muy contentos cuando te ven llegar con los Reyes», cuenta Irene Sevillano, ya enfundada en su chaleco rojo. No es la única. «Es duro, sobre todo, en la residencia. Conoces a muchas de las personas que están allí», confesaba Carlos Cuadrado antes de salir rumbo al centro hospitalario, punto de partida de la comitiva real.

De las primeras en recibir la visita de los Reyes fue la pequeña Daniela Cabranes. «No me lo esperaba. Sabía que vendría mi padre con los regalos que dejaron en casa», explicaba mientras deselvolvía el regalo. Sin embargo, la visita de los Reyes no es algo reservado para los niños. A sus noventa años, Anita Martínez, recibía emocionada a los Magos de Oriente. «Te hace ilusión», afirmaba. Fueron varios los enfermos que no pudieron contener las lágrimas. «Muchos nunca vieron a los Reyes en persona», apuntó Carlos Cuadrado.

Hasta el personal sanitario se contagió del espíritu navideño. Así, Zulima Palencia, matrona, indicaba que guarda las fotos de cada una de las visitas reales. «Siempre trabajo. Se agradece, sobre todo, por la ilusión de los niños y de los más mayores», relataba antes de inmortalizar la de este 2018.

Los regalos, explicaba Paz Rodrigo, responsable del servicio de Atención al Usuario del hospital, corren a cargo de la gerencia. «Hubo un tiempo que el personal del hospital se disfrazaba», recordaba Paz, que lleva más de veinte años al frente. «Es el mejor día del año en el trabajo», concluía. Los niños reciben un juguete y los adultos, un detalle.

Finalizada la tarea, la comitiva real llevó la ilusión a la residencia de ancianos. Muchos les esperaban. Entre ellos, Teresa Magadán, que los recibió pandereta en mano y no dudó en abrazar a Melchor.

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