Los vecinos de Bergame piden que las obras de reparación de la pista no finalicen en Villar

José Luis Menéndez, vecino de Bergame, junto a su mujer, en la pista que llega a Bergame. / B. G. H.

Discrepan y ven «de muy mal gusto» el argumento del alcalde cangués, que justifica la decisión en la carga ganadera de cada localidad

BELÉN G. HIDALGO CANGAS DEL NARCEA.

Entre Villar de Bergame y Bergame median poco más de 1,5 kilómetros. Ambos pueblos, junto a Tremao, pertenecen a la misma parroquia. Sobre ese argumento se asientan las quejas de los vecinos de Bergame tras conocer que las obras que prevé iniciar en breve el Ayuntamiento cangués no recogen el arreglo de la vía que comunica Villar de Bergame con Bergame y que, además, permite el acceso a Folgueras. «No nos oponemos a las obras en Villar, pues es cierto que son muy necesarias, pero nos sentimos discriminados», explica José Rodríguez Menéndez.

Aseguran que los vecinos de Bergame y de Villar de Bergame se habían reunido con el regidor y que habían entendido que las obras afectarían a ambos pueblos. «El alcalde dice que es prioritario el arreglo de la pista de Villar por la carga ganadera que soporta», cuenta José Luis Menéndez González. En Bergame se encuentra la ganadería de Avelino Álvarez Batista: «Tengo más de 300 cabezas de ganado. Me resulta ilógico y de muy mal gusto el argumento. Me temo que no se han informado bien. Solo las vacas de mi ganadería suman más que las de todos los vecinos de Villar», afirma este ganadero. Por su parte, José Víctor Rodríguez, alcalde cangués, señala que «se ha tenido en cuenta la actividad económica de la zona, evidentemente; pero no ha sido el único argumento. Se actuará en Villar de Bergame por el avanzado deterioro de la pista y se hará un mantenimiento en el resto», confirma.

En Bergame se encuentra la iglesia parroquial y el camposanto. «Cada vez que hay un funeral o quieren visitar el cementerio, tienen que utilizar esta carretera. No tiene sentido dejarla así. Si es imposible arreglarla al 100%, que nos la bacheen y aguantamos hasta que se pueda arreglar al completo», plantea José Rodríguez. La pista está salpicada de baches, en algunos casos, de profundidad considerable. Además, es pendiente y con las lluvias el material acaba siendo arrastrado hasta el final de la pista, que comunica con la carretera.

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