Los vecinos de Pola de Allande no tienen cartero desde hace un mes

Una chica deposita una postal en el buzón de Correos. / B. G. H.
Una chica deposita una postal en el buzón de Correos. / B. G. H.

Correos no ha sustituido al trabajador jubilado y en algunos pueblos solo hay reparto dos días a la semana

BELÉN G. HIDALGO POLA DE ALLANDE.

Juan José Menéndez es, por ahora, el último cartero a pie de Pola de Allande. Ostenta el título desde hace un mes, fecha en que su jubiló. Desde entonces, ningún trabajador de Correos ha ocupado su puesto. El grupo socialista del Ayuntamiento allandés llevó a Pleno una moción en la que solicitaba a Correos la cobertura de la plaza de cartero en la villa. «Exigimos que se cumpla el acuerdo con el Estado, que es quien financia a este organismo para prestar un servicio postal universal», insiste el alcalde, José Antonio Mesa. «Hemos estudiado la situación en el concejo y hemos advertido algunas irregularidades. Nos encontramos con algunos pueblos en los que hay reparto dos veces a la semana», denuncia el regidor.

En la actualidad, son tres los carteros encargados del reparto de la correspondencia en todo el concejo, integrado por más de 120 pueblos. Tras la jubilación de Juan José Menéndéz, han tenido que asumir el reparto del casco urbano. «Los carteros no se pueden multiplicar y cartas hay...¡a barrer!. Son muchos pueblos y muy separados unos de otros», explica Juan José. Desde Correos afirman que el servicio de reparto funciona con normalidad y cumple con los requisitos de calidad. «Se ha realizado un estudio de dimensionamiento en 2016 para adaptar el reparto a las necesidades del servicio actual. En ese estudio ya se tenía conocimiento de la próxima fecha de jubilación de uno de los cuatro trabajadores. No fue necesario su reemplazo ya que el volumen de correspondencia diaria es asumible por los tres carteros que trabajan en el lugar», argumentan.

Rosa Murias trabaja en una panadería en el casco urbano. «Desde que se jubiló Juan, las cartas me las trae una chica que reparte en otros pueblos», indica. Los peor parados son los vecinos de los pueblos. «A ellos llegarán los carteros cuando puedan, pues tendrán que dar prioridad a las cartas certificadas y urgentes. Así, habrá pueblos que verán al cartero una vez a la semana. Esto es un desastre», argumenta Juan José. Conchita Junquera regenta un estanco en Pola de Allande y critica el desinterés de la administración por el concejo. «Es un abuso. Hace falta un cartero para Pola, con las distancias que hay entre los pueblos. Es imposible que las cartas lleguen como Dios manda», opinan.

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