Los vecinos recelan de las obras de mejora de la carretera entre La Roda y Castrovaselle

Estado actual del vial que une La Roda y Castrovaselle, en Tapia. / D. S. F.
Estado actual del vial que une La Roda y Castrovaselle, en Tapia. / D. S. F.

Creen que la adjudicación a la baja que tramitó el Principado no incluirá ni ampliación de anchura ni mejora de las cunetas

DAVID SUÁREZ FUENTE TAPIA DE CASARIEGO.

Los vecinos del Valle de San Agustín, en Tapia de Casariego, se muestran molestos ante el inicio de las obras de la carretera autonómica Tc-5, entre La Roda y Castrovaselle. Sostienen que «se va a mantener el ancho de la vía en su totalidad» tras haber cedido tres metros de sus terrenos en una distancia de 3,5 kilómetros de longitud para el ensanche. Si la actuación no contempla la ampliación de la calzada y el arreglo de las cunetas, amenazan con movilizarse.

En el Ayuntamiento, donde han llegado las quejas vecinales, aseguran que el proyecto que está ejecutando el Principado «prevé un ancho mínimo de 4,80 metros, llegando a alcanzar los seis metros en zonas puntuales ». Son palabras del edil de Obras, Guzmán Fernández, quien asegura que «la carretera va a ser ensanchada».

Otra de las reivindicaciones vecinales es la mejora de las cunetas. Reclaman que se «rehagan» de cemento en todo el vial. En este sentido, el responsable municipal responde que «se realizarán 2,5 kilómetros de cunetas». Otra de las críticas vecinales es que «no se pueden mantener los caños de piedra que tienen ochenta años». Los vecinos se mantienen así vigilantes con la obra. Según dicen, temen que la adjudicación a la baja de esta actuación no contemple las mejoras necesarias de la carretera. «La obra se adjudicó en 128.000 euros menos de lo que estaba previstos, ya que salió a licitación por 502.000 euros», explicó César Fernández, vecino del Valle de San Agustín.

«Creemos que con las máquinas actuales se puede mejorar lo que se hizo hace ochenta años a mano», advierten los residentes, quienes se muestran «molestos», aseguran, porque «tampoco se eliminarán parte de las curvas más peligrosas, seguiremos intentando que la Tc-5 sea una carretera con prestaciones necesarias para dar servicio hoy en día».

Sobre la posibilidad de llevar su disconformidad a la calle, manifiestan que «no es la primera vez que lo hacemos por la Tc-5». Se trata de un vial de mucho tránsito en el concejo ya que presta servicio a varios pueblos de la zona alta de Tapia de Casariego y Castropol, por la que habitualmente circulan los camiones de leche, pienso y forrajes para varias ganaderías. Por ella también pasan dos rutas escolares, además de vecinos y turistas que acuden a los alojamientos rurales de la comarca. «Como lo dejen mal, será una hipoteca», advierten.

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