Los vecinos de Soto de Luiña piden una solución para evitar el agua turbia

Un vaso de agua de grifo turbia y otro con agua mineral. / D. S. F.

Cuando llueve, la red de abastecimiento se llena de barro y atasca los filtros. Esta situación, que soportan desde hace tres años, impide su consumo

DAVID SUÁREZ FUENTE SOTO DE LUIÑA.

Cada vez que llueve en Cudillero, los vecinos de Soto de Luiña tienen que soportar que el agua del grifo de sus casas salga marrón. Situación que mantiene molestos a los residentes que vienen reclamando una solución desde hace más de tres años. Su cabreo se ha visto incrementado con el aumento en 10 euros del recibo del suministro, que ha subido hasta los 47 euros por domicilio. Y es que las viviendas más antiguas, que pagan una cuota fija, no tienen contador, por eso, se les ha instado a la «obligatoriedad» de instalarlo. Ante ello, advierten de que «hasta que no tengamos el saneamiento, no tenemos que pagarlo», explicó Mar Pérez, hostelera y secretaria de la asociación de vecinos de Soto de Luiña.

Y es que el agua «es prácticamente barro», manifestaron los habitantes, quienes aseguraron que «en la red de abastecimiento no se hace prácticamente mantenimiento». Muchos de ellos creen que los problemas empezaron cuando la concesionaria del agua se hizo cargo de la instalación. «Cuando se encargaban los vecinos esto no pasaba», aseguró Beatriz López, vecina del pueblo.

«Sabemos que los baños de barro son buenos, el problema está en que no nos podemos aclarar», bromeó López, quien explicó que para bañar a su hijo «tengo que calentar agua mineral». Y cuando hace mal tiempo, los establecimientos hoteleros tienen hasta que lavar las toallas fuera del pueblo porque «con este barro, las estropea todas».

El problema no solo afecta a las viviendas particulares, sino también a edificios públicos como el colegio, donde sufren a diario el problema, teniendo que llevar los alumnos una garrafa de agua mineral para poder paliar la sed con un agua de calidad.

Muchos han tenido también que instalar filtros, que tienen que limpiar con asiduidad para evitar atascos en la red. «En Soto nadie bebe del grifo», advirtieron desde la asociación vecinal. En la mayoría de la viviendas, aseguraron, hay que limpiar a fondo las cisternas de los inodoros, donde se acumula una gran cantidad de barro proveniente del agua de la red.

En Soto de Luiña «los análisis del agua dan potabilidad», destacaron desde el colectivo, quienes critican la turbidez del agua que llega a sus casas. «Teníamos que negarnos a pagar el recibo», apuntaron. Las diferentes analíticas realizadas en esta parte del concejo dan buenos resultados, aunque advierten de la turbidez de las aguas que contienen un PH elevado.

La solución a este problema, según los vecinos, sería la construcción de un nuevo depósito, del que ya existe un proyecto, cuyo coste rondaría los 300.000 euros. «Con ello se garantizaría, no solo la calidad del agua, sino también el desarrollo urbanístico del pueblo», afirmó Mar Pérez, quien explicó que aunque en este verano no ha habido cortes «el agua escasea».

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