Cuando el ocio nocturno se convierte en letal

Amigos y familiares introducen en la iglesia de Santo Tomás de Avilés los restos mortales de Daniel Capellán, el ciudadano dominicano asesinado en Llaranes el pasado fin de semana. / MARIETA
Amigos y familiares introducen en la iglesia de Santo Tomás de Avilés los restos mortales de Daniel Capellán, el ciudadano dominicano asesinado en Llaranes el pasado fin de semana. / MARIETA

Los dos crímenes de Villaviciosa y Avilés ponen sobre la mesa el descontrol horario y la falta de medios | «Hay un grave problema, todos los fines de semana se actúa en numerosas peleas y agresiones», denuncia el Sindicato Unificado de Policía

O. SUÁREZ / C. PÉREZ / R. ARIAS / ALICIA G.-OVIES GIJÓN / OVIEDO / AVILÉS / VILLAVICIOSA.

«Son cosas que pasan». El delegado del Gobierno, Gabino de Lorenzo, achacaba a la imprevisibilidad los dos crímenes que el pasado fin de semana se cobraron la vida de dos hombres en Avilés y Villaviciosa y que han vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la seguridad en las zonas de ocio de la región. ¿Son hechos aislados o se trata de un problema que se prolonga en el tiempo sin que se adopten las medidas necesarias para atajarlo?

Las muertes del maliayo Adrián Gancedo y del dominicano Daniel Capellán en Avilés, ambas por apuñalamiento, se producen tan solo cuatro meses después del brutal ataque sufrido por el joven Germán Fernández en Gijón, a manos de un grupo de individuos, varios de ellos con antecedentes por episodios similares, que le provocaron graves lesiones neurólogicas que le mantienen postrado en una silla de ruedas y sin posibilidad de comunicarse con su entorno.

Solo en Gijón, desde el año 2002 se han registrado tres asesinatos en el entorno de Fomento, uno de los enclaves por antonomasia de ocio nocturno de Asturias y que cada fin de semana reúne a miles de personas. Javier Fernández, Francisco Javier Casais y Christian Díaz Tommasiello son las víctimas inocentes de la noche gijonesa, sobre la que en los últimos tiempos se han levantado muchas voces críticas. La proliferación de despedidas de soltero y los horarios de la hostelería no ayudan a mejorar la situación. Así lo consideran desde el Sindicato Unificado de la Policía Nacional (SUP). «Todas las noches de los fines de semana se interviene en las zonas de ocio por altercados y peleas, algunas con peores consecuencias que otras. Existe un grave problema», explica Pablo Rojo, portavoz del SUP en Gijón. El sindicato mayoritario de la Policía Nacional aboga por «aplicar a rajatabla el control de la hora de cierre de los locales. Gijón es una de las ciudades más permisivas de España en ese sentido, mucho más incluso que Madrid o Palma de Mallorca, ciudades muy turísticas». La presencia de cientos de personas en la calle hasta altas horas de la madrugada, sumado a la ingesta de bebidas alcohólicas y al consumo de sustancias estupefacientes, forma una combinación explosiva.

Oviedo fue escenario el año pasado una oleada de agresiones, apuñalamientos y peleas en El Antiguo. En menos de dos semanas se registraron cuatro altercados con arma blanca. El propio concejal de Seguridad Ciudadana, Ricardo Fernández, reconocía entonces que existía «un problema de orden público» y pidió la ayuda a la Policía Nacional para atajar los brotes violentos que día sí y día también se producían en la zona de bares del casco viejo de la ciudad.

Un año después, con las aguas más tranquilas, ésta es su lectura: «No estamos exentos de incidentes, pero podemos decir que la ciudad está tranquila». Una tranquilidad que no esconde las necesidades de un Ayuntamiento que cuenta con una plantilla de 277 policías locales, de los que un tercio tienen más de 50 años de edad. A esto se suma el decreto que anticipa su retiro y que haría perder a la ciudad 115 funcionarios en los próximos seis años. «A día de hoy necesitamos 30 agentes de Policía Local porque, aunque Oviedo sigue siendo una ciudad segura, según los últimos datos del Ministerio de Interior, el número de agentes con los que contamos no son suficientes», asevera el edil. Esa insuficiencia «limita los operativos para determinados servicios y complica la organización y gestión de la plantilla», explica Ricardo Fernández.

Conflictos en El Antiguo

La mayoría de conflictos se producen en El Antiguo, pero con algún matiz. Según el presidente de la Asociación de Bares de Copas de la ciudad, Pepe Reina, se concentran en los conocidos como 'after hours'. «Hay un par de focos conflictivos relacionados con estos locales donde acude la gente cuando cerramos los bares. La solución pasaría por aumentar la presencia policial a pie. La Policía patrulla en coche, pero si hubiese más agentes paseando y caminando por las calles tendrían más visión de lo que ocurre», argumenta.

En Avilés el apuñalamiento del pasado sábado en la zona de Llaranes se considera «una casualidad». Con la actividad hostelera a medio gas durante las noches del fin de semana, «los problemas son escasos y se limitan a pequeñas peleas y puñetazos», según explican fuentes policiales. Los incidentes se concentran en las zonas de copas: El Carbayedo y Sabugo, y han ido en descenso en la última década.

Más efectivos policiales es lo que demanda desde hace meses la Federación de Asociaciones Vecinales de Villaviciosa, una reclamación que cobra incluso más fuerza a raíz de la recién muerte de un hombre a las puertas del pub El Grillo. «Llevamos tiempo pidiendo más efectivos, tanto de Policía Local como de la Guardia Civil, no habría que haber esperado a que ocurriese una desgracia», considera su presidenta, Rocío Vega. En Villaviciosa y Avilés tratan de sobreponerse a la desgracia mientras la vida nocturna continúa en el resto de la región.

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