Temporal en Asturias: el oleaje se ceba con los puertos pequeños

Numerosos curiosos acudieron a la escalera cero de la playa de San Lorenzo de Gijón. / A. FLÓREZ
Numerosos curiosos acudieron a la escalera cero de la playa de San Lorenzo de Gijón. / A. FLÓREZ

La tempestad provoca daños en las dársenas de Puerto de Vega, Luarca, Llanes y Tazones

P. LAMADRID GIJÓN.

El intenso oleaje que se registró ayer en el litoral asturiano causó destrozos de diversa intensidad, sobre todo en los puertos de menor envergadura. Mientras que las zonas portuarias de Gijón y Avilés soportaron el envite de la mar, los de Puerto de Vega, Luarca, Llanes y Tazones sufrieron daños por la fuerza de las olas, que llegaron a alcanzar los 12,7 metros de altura, como registró la boya que Puertos del Estado tiene fondeada frente a la bahía de Gijón. No faltaron los curiosos que se acercaron a los paseos costeros para contemplar el espectáculo que ofrecía la mar, generando situaciones de peligro, como el accidente sufrido por un hombre que cayó a la ría de Avilés mientras sacaba fotos.

En Luarca, centenares de personas se agolparon en el entorno del faro para observar el temporal. Desde lo más alto de la villa, se podía comprobar como el oleaje goleaba al edificio que albergó el Museo del Calamar Gigante, y que, en febrero de 2014, fue destruido por el oleaje. El Cantábrico logró ayer derribar el cartel informativo, situado en una de las fachadas del inmueble, que indicaba la nueva ubicación de la exposición de los cefalópodos en el Parque de la Vida. Asimismo, el muelle nuevo quedó «como una piscina», describían algunos vecinos mientras contemplaban el movimiento de las olas con asombro. Tan potentes fueron las batidas de la mar que «rompieron el amarre de un barco», apuntó Manuel Jesús Iglesias, patrón mayor de la cofradía de Nuestra Señora del Rosario.

Asimismo, indicó que dos embarcaciones -'Playa de Luarca' y 'Madre Rafaela'- no podrán regresar a puerto «por culpa del temporal» y porque el Principado «no dragó el pasado año y no hay calado suficiente». Iglesias también añadió que la falta de limpieza genera nuevas corrientes que hacen inviable su entrada a puerto hasta mañana. El fuerte oleaje hizo que el agua alcanzase algunos edificios de viviendas situados en el puerto, llegando incluso las olas a subir por el río Negro y romper a la altura del puente del Beso. En Puerto de Vega, la mar derribó varios metros del espigón del muelle nuevo. «Es la primera vez que una marejada nos rompe el dique», explicó el concejal de Seguridad Ciudadana, Marino Fernández. «En otras ocasiones, nos movió los bloques pero no rompió el dique», recordó. Además, sufrieron desperfectos las barandillas, al caerles encima el hormigón.

El edil consideró que la alerta naranja decretada por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) «se quedó corta; esto es una alerta roja en toda regla». Ante esta situación, el Ayuntamiento naviego procedió a cortar el acceso a la zona portuaria de Puerto de Vega, así como al paseo marítimo de Navia y a las playas del concejo. Además, el temporal afectó a la boya de control que el Principado tiene ubicada en dicha costa. La mar cubrió por completo la playa de Salinas, golpeando con fuerza contra el paseo, y barrió una y otra vez el espigón de San Juan de Nieva. Como es habitual, la Policía Local cerró el aparcamiento de la playa del Dólar, a la salida del túnel de Arnao, y el Museo de Anclas Philippe Cousteau, en La Peñona de Salinas.

Al agua por una imagen

También en Castrillón, una ola tiró a la ría de Avilés a un hombre que estaba haciendo fotografías del temporal. Ocurrió en las inmediaciones del espigón de San Juan, el lugar donde el pasado 6 de enero una ola se llevó la vida de una mujer, Élida Fernández, una atleta popular que corría por la zona. El herido, de unos sesenta años de edad, no había traspasado la cadena de seguridad.

La Policía Portuaria fue la que rescató al hombre, aunque también se requirió la asistencia de los bomberos para hacer una asistencia técnica y trasladar al hombre a la ambulancia del SAMU. Los servicios médicos diagnosticaron en un primer momento una lesión en la pierna, probablemente un esguince.

Como es habitual cada vez que hay fuerte temporal, el Puerto de Avilés cerró el practicaje, con lo que ayer tan solo pudieron entrar y salir buques de pequeño porte que no precisan asistencia de remolcadores. La flota pesquera se mantuvo amarrada, y algunos de los barcos que se encontraban faenando optaron por dirigirse a El Musel para evitar así la maniobra de entrada a Avilés, no exenta de peligro.

En la comarca avilesina no se registraron mayores incidentes, aunque el temporal si provocó un curioso fenómeno: algunas tapas de registro se movían, un sonoro bailoteo acompañado en momentos puntuales por chorros de agua de hasta tres metros de altura que además de despertar curiosidad y dibujar sonrisas obligó a cerrar al tráfico durante una hora la calle de Cuba, coincidiendo con la pleamar. Lo que las movía no era la mar, sino el aire, aunque el temporal sí tuvo algo que ver. Las tapas en cuestión son registros de acceso al río Tuluergo, que atraviesa el centro de la ciudad canalizado bajo tierra.

La altura de la marea provocó que entrase en carga en el cauce más próximo a su desembocadura, en la ría. Al llenarse por completo de agua, el aire que en condiciones normales circula por el espacio libre de la canalización se embolsó y terminó escapándose las tapas de registro. Algunas son de rejilla, lo que permite su circulación, pero otras, las situadas en pasos de peatones, como la de la calle Cuba, o áreas peatonales, caso de la entrada a Rui Pérez desde La Cámara, no. Esas fueron las que ante la presión del aire 'bailaron', señalaron las fuentes consultadas. Aguas de Avilés, la empresa mixta que gestiona el servicio de saneamiento y abastecimiento, optó por retirarlas. Fue entonces cuando la fuerza de la mar y el caudal del río provocaron «géiseres puntuales». También rebosaron agua algunas de los accesos que están cubiertos por rejilla, aunque no en cantidades importantes.

Tazones, cerrado

Por su parte, la Policía Local tuvo que cerrar de nuevo el puerto de Tazones, a petición de los vecinos y por razones de seguridad. Hace varias semanas, las fuertes rachas de viento llevaron la arena de la playa hasta la entrada de muchos establecimientos de la localidad. En Llanes, las olas afectaron a parte del muro del paseo de San Pedro, que estaba inundado. Además, el temporal tiró algunas piedras, según confirmó el concejal de Obras, Juan Carlos Armas. El Ayuntamiento revisará hoy la zona para evaluar el alcance de los desperfectos generados por la mar.

En medio de los avisos por la fuerza del oleaje, la Guardia Civil recibió el aviso de la desaparición de J. M. F., un hombre de 63 años y vecino de Tapia Casariego. La Benemérita sospecha que este ganadero jubilado pudo caer a la mar en la zona de acantilados de Ribeiro. La auxiliar de ayuda a domicilio que atiende a este hombre, que tiene movilidad reducida tras haber sufrido un ictus tiempo atrás, fue quien dio la voz de alarma, ya que parecía que no había pasado la noche en su vivienda.

Los agentes y los familiares encontraron, en una zona escarpada, unos plásticos y una pala propiedad del desaparecido. Sus vecinos explicaron que acostumbra a bajar al arenal a coger cebo y palos. La Guardia Civil iniciará hoy el rastreo por mar si las condiciones lo permiten, ya que Asturias está en alerta naranja por olas de hasta ocho metros hasta las tres de la tarde de hoy.

Más información

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos