Olimpia, la heroína que combate el fuego con 75 años

El alcalde de Allande, José Antonio Mesa, entrega a María Olimpia Ibias un regalo por su «valentía» ante los incendios en Cornollo. / B. G. H.
El alcalde de Allande, José Antonio Mesa, entrega a María Olimpia Ibias un regalo por su «valentía» ante los incendios en Cornollo. / B. G. H.

A sus 75 años, luchó con calderos para evitar que las llamas acabasen con su pueblo | Allande rinde homenaje a quienes plantaron cara a los incendios de octubre, que critican la tardanza en la llegada de ayudas para recuperar la zona

BELÉN G. HIDALGO ALLANDE.

María Olimpia Ibias se convirtió, sin duda, en el rostro de la desolación durante la oleada de incendios del pasado mes de octubre en Asturias. Vecina de Cornollo, a sus 75 años, no dudó en plantarle cara a las llamas y con calderos y mangueras, se enfrentó a la voracidad de un incendio que arrasó cinco paneras, dos casas, otros tantos garajes y la ermita de San Bartolomé. Ella y su hijo, José Manuel combatieron solos el fuego aquella madrugada en la localidad.

«Estábamos peleando por defender medio centenar de pueblos. Fue una situación complicada», recordaba el regidor allandés, José Antonio Mesa, que destacó «la valentía y la entereza» de María Olimpia. Visiblemente emocionada, esta vecina de Cornollo quiso agradecer el gesto del regidor. «Después de tanto fuego y de tanto que pasamos, se agradece este homenaje», decía mientras explicaba que aún se está recuperando del problema en la vista que le generaron los incendios.

La consejera de Desarrollo Rural y Recursos Naturales, María Jesús Álvarez, recordó aquella tarde en la que conoció a Olimpia en Cornollo. «Venía disculpándose por no haber podido evitar que ardiesen dos casas de su vecindad. Fue tremendo. Ella no era culpable, no tenía por qué disculparse», relataba Álvarez. También se dirigió al hijo de la homenajeada, celebrando que se vayan ambos recuperado de sus heridas.

Celeridad en las ayudas

Pero la gratitud no estuvo reñida con la reivindicación. La primera en denunciar la demora en las ayudas fue la homenajeada: «Aquello está como estaba. Por allí no volvió nadie desde los fuegos». La consejera explicó que se habían acometido las actuaciones más urgentes. «La tarea más importante es la restauración del monte, para la que necesitaremos el apoyo del ministerio y también fondos europeos», señalaba. Álvarez reiteró su compromiso para volver a levantar los cierres y compensar los daños «lo más rápido posible».

José Manuel Pérez, el hijo de la homenajeada, aún no se ha desprendido de las gafas para proteger sus ojos. Su vista se recupera poco a poco. «Si llegamos a esperar a que nos cerrasen para el ganado, no sé cómo lo íbamos a tener», criticaba. Él mismo se encargó de reparar los cierres de sus fincas para poder sanear el ganado. «No se sabe nada sobre cómo nos ayudarán», dijo.

Sin embargo, su preocupación en la actualidad tiene más qué ver con el terreno, que está cediendo con la llegada de las precipitaciones. «Donde estaba el tendejón, el agua está arrastrando la tierra. Avisamos de que podría suceder, pero dijeron que no pasaría nada. Ahora nos dicen que no hay medios para arreglarlo», lamenta este ganadero que se quemó las manos y su capacidad de visión quedó afectada tratando de salvar su ganado. Cuenta que las dimensiones del socavón son considerables: unos treinta metros de largo y varios metros de profundidad. «Colocamos una chapa para tratar de desviar el agua, pero eso acabará bajando todo en cuanto llueva de nuevo», advertía José Manuel.

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