«Entre el olor y el paso de camiones, por aquí no vienen ni los gatos»

Charo Menéndez (Villardeveyo), Amelia Lorenzo (Campañones), Luis Junquera (Serín), Rosa Muñiz (Villardeveyo), Alfredo García (Campañones), Victorio Fernández (Ambás), Dulce Forcelledo (Tamón) y José Luis Fernández (Serín), frente a Cogersa.
Charo Menéndez (Villardeveyo), Amelia Lorenzo (Campañones), Luis Junquera (Serín), Rosa Muñiz (Villardeveyo), Alfredo García (Campañones), Victorio Fernández (Ambás), Dulce Forcelledo (Tamón) y José Luis Fernández (Serín), frente a Cogersa. / DAMIÁN ARIENZA

Los vecinos del vertedero de Cogersa lamentan la falta de respuesta del Principado y urgen una reunión con Lastra

ÓSCAR PANDIELLO CAMPAÑONES.

«Pues hoy no huele tan mal, hoy se está bien». Mientras suben una cuesta cercana al área recreativa de Campañones, los representantes vecinales de Serín, Ambás, Tamón, Villardeveyo y el propio Campañones señalan hacia el valle de la Zoreda, lugar que preside el vertedero de Cogersa. Un vecino tremendamente incómodo teniendo en cuenta los cientos de miles de toneladas de basura que, anualmente, van a parar a escasos metros de sus casas. «Ahora nadie quiere comprar terrenos por la zona, es lógico. ¿La solución? Parece que lo único que se les ocurre es seguir apilando basura hasta que ya no quepa más», lamenta Charo Menéndez, de la asociación de vecinos de Villardeveyo. En su conversación con el resto de entidades vecinales, la petición más extendida es la de un plan de futuro creíble por parte de las administraciones. «Se saca un plan, se debate, todos aportan muchas ideas y la cosa acaba igual», lamentan.

Después de diez años buscando soluciones al notable crecimiento de los residuos apilados en el valle, la decisión del Principado de desestimar la incineradora ha encontrado respuestas enfrentadas. Serín, por ejemplo, decidió en una asamblea que su postura era contraria a la construcción de las instalaciones. «Hay un grave problema y es que a lo largo de estos años los políticos no han hecho caso a los técnicos, que son los que pueden aportar una solución más racional», explica José Luis Fernández, de la asociación de Vecinos y Amigos San Miguel de Serín.

Su postura, sin embargo, es comprensiva con las poblaciones más cercanas al valle. «Ahora no vienen ni los gatos por aquí, entre el olor, el tráfico de camiones...», lamenta Alfredo García, que acumula más de cincuenta años de lucha vecinal por Campañones. Una población que, según le recuerdan frente a la imagen del vertedero, «tiene la basura ya en las ventanas». Para la mayoría de los reunidos, la incineradora podía suponer un respiro a la creciente acumulación de residuos. «Ya sé que no es una pastelería. Pero, si seguimos metiendo basura, ¿cuál es la previsión para dentro de cinco o seis años?», añade García.

Entre los vecinos afectados, el sentimiento unánime incide en la falta de diálogo por parte de las instituciones. De hecho, pedirán una reunión con el consejero de Medio Ambiente Fernando Lastra para conseguir algún compromiso que ayude a mejorar su calidad de vida. «La solución política pasa por potenciar el reciclaje. Cuando nos multe la Unión Europea en 2020 por no cumplir los plazos, ¿qué vamos a hacer?», se pregunta Dulce Forcelledo, de la asociación de vecinos San Juan de Tamón.

En este sentido, una de las ideas que más gusta entre los vecinos es la reducción y reutilización de envases. «Cada producto que vemos ahora está envuelto cuatro o cinco veces. Habría que instar a las empresas a que cambiaran el modelo», afirman. Premiar la devolución de envases en los puntos de compra, como se hace en algunos países de Europa, es otra de las ideas más secundadas.

Contra la nueva perrera

Por otra parte, las asociaciones de vecinos afectadas se reunieron durante la noche del jueves para postularse en contra de la instalación de una perrera municipal en alguna de las parroquias, «como se barajó tras desestimar su construcción en La Lloba». «Ya solo nos quedaría instalar un cementerio nuclear», remachó con humor una de las vecinas.

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