Onís 'libera' la cueva Oscura, donde se madura al Gamonéu

Arriba, una máquina limpia el camino de Alda que da acceso a la cueva Oscura, en Onís. A la izquierda, Javier Díaz alimenta a sus animales en Tielve, Cabrales.
Arriba, una máquina limpia el camino de Alda que da acceso a la cueva Oscura, en Onís. A la izquierda, Javier Díaz alimenta a sus animales en Tielve, Cabrales. / E. C. / NEL ACEBAL

Una decena de queseros llevaba más de una semana sin acceder a la oquedad debido a las intensas nevadas

LUCÍA RAMOS BENIA.

Aunque las impresionantes paredes de nieve de San Isidro o los blancos 'sombreros' que cubren los tejados de las casas de Sotres no se reprodujeron en Onís, las intensas nevadas de los últimos días también generaron algún que otro trastorno a los vecinos del concejo. Es el caso de la decena de productores de Gamonéu del Valle con Denominación de Origen Protegida (DOP) que madura sus quesos en la cueva Oscura, emplazada en el entorno de Avín. Desde que el blanco elemento comenzase a cubrir la pista que da acceso a la oquedad, hace más de una semana, los elaboradores tuvieron problemas para llegar a la misma. Para facilitar la tarea a estos artesanos, el Ayuntamiento recurría ayer a una máquina para limpiar el camino de Alda y echar sal sobre su tramo final.

Algunos de estos elaboradores, como Isabel Valle, de la quesería La Solana, llevan sin subir desde el 2 de febrero. «Con un todo-terreno u otro vehículo preparado logramos avanzar bastante, pero al llegar al último tramo, a unos trescientos metros de la cueva, no pudimos seguir, pues tiene una pendiente muy pronunciada y al ser de hormigón se congela y se vuelve muy peligroso», explicaba ayer a EL COMERCIO.

Esta situación estaba generando un doble trastorno a los productores de Gamonéu del Valle, pues no podían ni llevar queso a curar, ni recoger aquel que ya está listo. «Al no poder acceder a la cueva Oscura se producía un pequeño colapso en las queserías, pues los quesos que ya habían finalizado el proceso de ahumado no se podían llevar a madurar, pero tampoco podíamos recoger los que ya estaban curados para atender pedidos. Esto afecta mucho más a las empresas grandes, pues producen un mayor volumen de queso», comentó Valle.

Su colega Rosa Sánchez, de la quesería Vega de Ario, le daba la razón. De hecho, ella sí que llegó a subir en días pasados a la cueva, recurriendo a un tractor oruga que le prestaron los propietarios del camping Picos de Europa. «Agradecemos mucho que nos abran la pista, pues si bien en esta época no hay tanto volumen de pedidos como en otras y gracias al frío que hace no pasa nada por que el queso quede unos días en la quesería, necesitamos acceder a la cueva», indicó.

Ambas coincidieron en señalar que «hacía años» que no veían una nevada como la de estos días. «Está bien para que venga un buen verano, con agua de sobra», añadieron.

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