«La 'operación sandalia' no puede empezar en julio»

Verónica Esteban, en Gijón. / DAMIÁN ARIENZA

«Al podólogo habría que ir al menos una vez al año. La consulta con quiropodia cuesta 20 ó 30 euros; hay pedicuras estéticas más caras» Verónica Esteban Presidenta del Colegio de Podólogos de Asturias

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

Al frente del Colegio de Podólogos de Asturias desde hace tres años, Verónica Esteban (Súria, Barcelona, 1977) se ha propuesto dignificar y dar a conocer la profesión, poner coto al intrusismo y luchar para que la especialidad se integre en la sanidad pública. El pasado 7 de abril, la Junta General del Principado aprobó por unanimidad una moción para que el Servicio de Salud del Principado (Sespa) incluya la Podología entre sus prestaciones.

-¿Cuánto tiempo llevan trabajando para conseguir este objetivo?

-Diez años. Para los servicios sanitarios hay una cartera básica, que viene definida desde Madrid y es común para todas las comunidades, y otra complementaria, propia de cada comunidad. Hasta ahora habíamos intentado incluir esta prestación en la cartera complementaria, pero fue algo que solo consiguieron Cataluña; Andalucía y Castilla-La Mancha con convenios; Cantabria, que cuenta con podólogos en dos áreas sanitarias, y Baleares, en los hospitales.

«Incluir la Polología en la sanidad pública ayudaría a mejorar ciertas listas de espera» «Antes de hacer una actividad física como caminar hay que hacer una ITV de los pies»

-¿Decidieron entonces cambiar de estrategia?

-Sí. Este año se optó por pedirlo en cartera básica, así no habría una injusticia territorial y además los fondos los pondría el Gobierno central. Lo que se está pidiendo a todas las comunidades es que soliciten en la reunión interterritorial de Sanidad la creación de la figura de podólogo dentro de la cartera básica y, mientras tanto, como eso puede tardar, que se contemple en la complementaria.

-¿Se hará en Asturias?

-Aquí es preciso modificar una ley para que se pueda crear la figura de podólogo. Se supone que estará lista en septiembre. Luego hay que dotarlo de presupuesto... Bien es cierto que a la consejería le hemos planteado otras alternativas.

-¿Por ejemplo?

-Colaboraciones al estilo Cataluña o Castilla-La Mancha para que el médico de familia derive a los pacientes diabéticos con una necesidad concreta al podólogo una o dos veces al año con cargo a la sanidad pública.

-¿Qué ventajas supondría la inclusión de la Podología en la cartera de prestaciones?

-Será una medida de ahorro asistencial y económico. Somos el especialista del pie, desde curar una herida hasta la cirugía. Nuestra inclusión no aumentaría prestaciones a la seguridad social sino que se traduciría en una mayor agilidad en la resolución de problemas. Ayudaría a drenar ciertas listas de espera.

-¿Qué especialistas están asumiendo su trabajo?

-Dermatólogos, traumatólogos, endocrinos, vascular, a nivel de pie diabético, y el personal de enfermería.

-¿Hay competencia desleal en la profesión?

-Muy poca. Por la ley de la competencia, el colegio no puede establecer unos baremos de precios, pero somos pocos, ahora mismo 110, y no existe competencia desleal.

-¿Intrusismo?

-Sí. Desde el colegio ya están en marcha algunas denuncias. Hay dos o tres casos de gente sin muchos escrúpulo que tiene consultas de podología sin tener la titulación ni estar colegiada. También nos encontramos con personas sin titulación que se anuncian como callistas, que es un término que ya no existe, o que hacen trabajos propios de nuestra especialidad, como uñas encarnadas, durezas, callos... Y luego están los centros de belleza y peluquerías, en los que la línea entre lo estético y lo patológico es muy fina. En estos casos no iniciamos acciones legales sino que les informamos de que hay ciertas cosas que no se pueden anunciar ni hacer.

-¿Al podólogo, como al dentista, habría que ir al menos una vez al año?

-Sí. Incluso en pies sanos porque hay ciertas cosas que prevenimos o podemos sacar a la luz y a las que a veces la gente no les da importancia.

-Por norma general, ¿es una parte del cuerpo que descuidamos?

-Sí, el pie es muy sufrido. Pensamos que tener dolor de pies es una cosa muy normal, cuando no deberíamos sufrirlo.

-¿Cuándo se debe acudir al podólogo con un niño?

-La primera consulta debe ser antes de los cinco años porque el 'screening' que se hace a nivel de pediatría, con todos mis respetos, es muy ligero.

-¿Es caro?

-Una consulta está entre los 20 y los 30 euros. Eso incluye la visita y la quiropodia, el arreglo de los pies. Hay pedicuras estéticas más caras.

-¿Algún consejo para los que caminan, como mínimo, esa media hora diaria que recomiendan los médicos para tener buena salud?

-Debería revisar las ruedas antes de ponerse en marcha, hacer una ITV de los pies porque hay patologías estructurales que pueden dar problemas. Y utilizar un calzado adecuado porque la 'operación bikini' nos lleva a final de temporada a tendinitis, fascitis, espolones... patologías que se podrían haber prevenido.

-¿El calzado adecuado para esas caminatas?

-Una zapatilla deportiva que vaya sujeta con cordones, con una suela que amortigüe, en la que la parte del talón sea un poquito más alta y que tenga quebrante de puntera, es decir, que ésta esté un poco elevada. Que se adapte al pie y ahí hay que aclarar que uno de 120 euros no tiene por qué ser mejor que uno de 40.

-¿En el día a día, cómo debe ser el calzado ideal?

-El zapato debe proteger, amortiguar y sujetarse al pie. En invierno hay que protegerlo del frío y en verano de ciertas agresiones de la superficie. Por eso tiene que tener una suela con cierto grosor, una cobertura preferiblemente de elementos naturales, para que ayude a transpirar, y un tamaño adecuado a la estructura de nuestro pie. Y en el caso de las sandalias, con suficientes tiras para que lo sujeten bien.

-¿Prohibidísimas las chanclas?

-No cumplen ninguna de las tres reglas anteriores. Nos modifican la forma de caminar y no se sujetan al pie. Deberíamos dejarlas para el momento de playa y de baño, que es para lo que están hechas.

-Ahora en verano desnudamos el pie y enseñamos nuestras vergüenzas, ¿algún consejo?

-La 'operación sandalia' no puede empezar en julio, sino en febrero. Hay que cuidar la hidratación de los pies durante todo el año. Además, si apreciamos manchas en las uñas, no caer en la tentación de taparlas con un esmalte oscuro. Es uno de los errores más graves porque, tras el verano, esas manchas seguirán ahí y probablemente el problema habrá empeorado. Hay que ir al podólogo para que determine su causa porque si son hongos requieren un tratamiento específico.

-¿Alguna última consideración?

-Advertir de la publicidad engañosa de algunos productos que se pueden encontrar en farmacias y parafarmacias para el tratamiento de los hongos de las uñas, que prometen resultados en tres o cuatro días. Y también de las limas eléctricas, que se venden como productos cosméticos para pies secos y agrietados. Pero, en ese caso, una lima que hace como una especie de torno no solventa el problema. Incluso puede aumentarlo. Lo que hay que hacer es deslaminar esa dureza en la consulta podológica con un bisturí y poner un tratamiento intensivo de hidratación. A partir de ahí, mantenerlo en casa con la piedra pómez.

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