El Comercio

Andrés Rojo repite al frente de las parroquias rurales y expone su hoja de ruta

Un instante de la comisión celebrada este pasado sábado.
Un instante de la comisión celebrada este pasado sábado. / E. C.
  • El actual presidente de la Federación Asturiana obtuvo el 99% de los votos en la comisión ejecutiva del pasado fin de semana

La asamblea general de la Federación Asturiana de Parroquias Rurales (FAPAR) eligió este sábado su comisión ejecutiva, obteniendo el actual presidente, Andrés Rojo del Valle, el 99% de los votos favorables. A la asamblea asistieron la vicepresidenta de la Junta General del Principado, María Josefa Miranda, el director general de Administración Local, Ricardo Suárez, y representantes de los partidos políticos de PSOE, Partido Popular, Podemos, Izquierda Unida, Foro y Ciudadanos.

A partir de ahora, Andrés Rojo, presidente además de la parroquia rural piloñesa de Villamayor, se plantea varias metas para afrontar los retos que estas parroquias tienen en el Principado de Asturias. Y precisamente uno de los primeros cambios que se quieren introducir hace referencia al cambio de denominación de estas entidades, «para evitar la confusión que se da en ocasiones entre estas figuras administrativas y lo eclesiástico».

Rojo considera que es necesario cambiar la Ley Electoral, «intentando que al menos en las candidaturas se elijan también a los vocales, no como hasta ahora, que estos son designados por los partidos políticos». También se considera necesario «que no se vulnere el voto de los vecinos en caso de dimisión o fallecimiento del presidente electo» y se pone de ejemplo la ley extremeña, «que nos puede servir de base para la negociación con el Principado y con los grupos políticos en el parlamento».

En materia económica, se precisa que es necesario buscar una financiación «a través de los presupuestos del Principado de Asturias, donde se tenga en cuenta población, territorio y aportación de estas entidades a nuestro medio natural a través de nuestras propiedades», considerando que éstas, «sufren medidas de protección y restricciones que impiden unos ingresos por las figuras de protección de nuestros montes», en referencia a las figuras de Monte de Utilidad Pública, Parques Naturales o Parque Nacional. La FAPAR considera que, en este caso, las parroquias rurales hacen «una aportación al conjunto de los vecinos de la región».

Desde esta federación se tiene igualmente interés en trabajar por el cambio de la Ley de Parroquias Rurales, aprobada en 1986, «y que se ha quedado obsoleta», y por la negociación de una ley o decreto que simplifique obligaciones y derechos, «distinta de los ayuntamientos, clarificando temas competenciales». En este sentido, la comisión ejecutiva cree que esta Ley de Parroquias, «nunca se desarrolló como se debería de haber hecho y existen muchas lagunas que el desarrollo de la misma tendría que haber clarificado».

Perjudicial para el hábitat

De igual forma existe la intención de cambiar los instrumentos de gestión de los parques naturales, «entendemos que según se aprobaron son perjudiciales para el desarrollo de nuestro hábitat». La FAPAR advierte de que presionará y seguirá planteando que el gobierno del Principado cambie la Ley de Montes o el Plan Forestal, «puesto que no cumplen con la finalidad para la que habían sido creados». Al mismo tiempo, aboga por el desarrollo de las energías renovables, sobre todo la biomasa, entendiendo que «sería una buena fuente de generación de puestos de trabajo para el medio rural y unos ingresos importantes para nuestras parroquias, propietarias de una inmensa superficie forestal».

Asimismo se propondrán soluciones para que el éxodo en el medio rural se paralice «y podamos llevar población joven a nuestros pueblos, hoy con un envejecimiento de más del 60% de los habitantes». Finalmente, en esta federación se aboga por la incorporación de las parroquias en los Grupos de Desarrollo Rural y próximamente se organizarán reuniones por zonas, para el nombramiento de los representantes en estos órganos.