El Comercio
Carlos Flores está cumpliendo uno de sus sueños dentro del mundo de la espeleología.
Carlos Flores está cumpliendo uno de sus sueños dentro del mundo de la espeleología. / NEL ACEBAL

«Las simas de los Picos de Europa son el Himalaya de la espeleología»

  • El salmantino trabaja esta semana dentro del tercer grupo que se adentra en la sima del Cerro del Cuevón, dentro del proyecto 'Termosima'

  • Carlos Flores, bombero y responsable del proyecto 17 picos+17 simas

Carlos Flores es un salmantino, natural de Béjar, que fraguó desde pequeño la que hoy en día es una de sus mayores aficiones, la montaña. La alta, la de los grandes picos, pero también la baja, la que se adentra en el centro de la tierra a través de simas profundas, misteriosas y extremadamente complejas. Hoy en día es sargento del Consorcio de Bomberos de Toledo, pero solo a título profesional. En el terreno personal es un hombre que, ayudado por una amplísima red de amigos, está consiguiendo completar un gran sueño. A través del proyecto 17 picos+17 simas, Flores ha conseguido explorar alturas y también entrañas de la tierra en España a través de la espeleología. Y, ahora, trabaja de la mano de la ciencia para conseguir frutos en el programa 'Termosima', puesto en marcha desde el Instituto Geológico y Minero Español (IGME).

¿Cómo surgió la colaboración que realizan con el IGME?

La verdad es que surgió sencillamente a través de amigos en común. En el desarrollo de nuestro proyecto, un gran amigo mío, Antonio Marcos, me comentó que conocía a Raúl Pérez, científico del IGME y que estaba tratando de poner en marcha la campaña 'Termosima'. A raíz de ahí nos pusimos en contacto, vimos que era posible la colaboración y; además, nos ilusionamos con ello. Nosotros ya habíamos comenzado a explorar simas en Extremadura y después pasamos a Aragón. Y a partir de ahí, ya comenzó la colaboración tanto deportiva como científica. La intención era entrar en las cuevas más profundas de España y, si además había oportunidad de monitorizarlas, y nos pusimos manos a la obra.

¿Cuándo nació el proyecto que dirige, 17 picos+17 simas?

Comenzamos con ello en 2012, como digo en Extremadura, y hemos conseguido muchos avances. Surgió como un reto deportivo y, al mismo tiempo, un sueño a cumplir para mí que, por suerte o por desgracia, comparten muchas otras personas. La aventura de la montaña la fui viviendo desde niño y, más o menos, hace unos quince años comencé a descubrir el mundo de la espeleología y me encantó. Por eso en este proyecto pensamos, ¿por qué no conjugar ambas cosas? Y eso estamos consiguiendo.

¿Cómo va su desarrollo?

Pues actualmente diría que solo nos queda ésta en la que trabajamos en Asturias. Y después, Navarra y Cataluña. Hasta el momento se han monitorizado y testado un total de 14 simas. Vamos a buen ritmo y estamos consiguiendo muy buenos resultados.

¿Cuánta gente participa y qué preparación debe tener?

Lo cierto es que en el ascenso de los picos ha participado mucha más gente, para las simas nos acompañan quizá personas con mayor grado de experiencia. En todo el proyecto diría que están colaborando alrededor de 100 personas. Los picos se suben de otra manera, además yo suelo meterme por las vías menos habituales, unos se suben caminando, otros quizá corriendo, y la gente se va incorporando. En Canarias, por ejemplo, nos hizo mucha ilusión trabajar con los guías de una cueva volcánica que se animaron a trabajar con nosotros. Respecto a la preparación, debe haber una base personal y sobre todo experiencia en montaña y en cavidades. Técnicas de alpinismo, de escalada, son esenciales para hacer frente a un reto como este. Pero sin duda un grado muy importante también lo aporta la mente, a veces más que el estado físico. Ha participado gente de todo tipo pero, en general, cuento con personal muy preparado.

¿Se persigue también con este proyecto promocionar o potenciar la actividad en los diferentes picos y simas?

Lo cierto es que los picos a los que hemos subido están bastante consolidados, a pesar de que como digo nosotros solemos subir por la vía menos habitual. Con las cavidades sí nos pasa un poco eso, que además de bajar con fines deportivos, el tema de la espeleología lleva parejos intereses geológicos, hidrográficos e; incluso, arqueológicos. Se trata de factores de estudio que necesitan inevitablemente de una parte deportiva. La intención es divulgar toda nuestra actividad sin olvidar, como ya había comentado, que en el fondo también se trata de un reto personal y una gran aventura.

¿Qué lugar ocupa en todo este asunto el factor riesgo?

El factor riesgo está ahí, siempre lo está. Mi profesión como bombero me hace estar expuesto a situaciones de riesgo constantemente. Para mí es algo habitual. Corremos riesgo en la calle, en el coche, en todos lados. Lo que hay que tratar es de avanzar con gran seguridad y todas las prevenciones, porque sí que es cierto que si hablamos del Cerro del Cuevón, estamos ante una cavidad complicada.

¿Cómo la describiría?

Yo estuve en el primer grupo que entró, hace un par de semanas, y he podido ir viendo un poco como va evolucionando el descenso. La primera parte negativa es que el acceso se encuentra a cuatro horas caminando desde el refugio del Jou de los Cabrones, y eso ya supone un esfuerzo para llegar, si después hay que continuar con la exploración. Por otra parte, por el momento, vemos que no es una cueva demasiado fría y tampoco tiene muchas cascadas de agua. A partir de los 500 metros de profundidad, que es desde donde partimos esta semana, empieza ya a haber meandros bastante estrechos, mayor presencia de agua y esto, para nosotros, es un handicap. En la sima de la Cornisa, de 1.500 metros de entrañas, encontramos que hacía más frío de entrada pero también pozos más largos, en el Cerro del Cuevón son más cortos, más pequeños.

Límites y responsabilidad

¿Cuál será la dinámica de trabajo?

Pues tendremos que desarrollar una gran actividad. Supondrá muchísimo trabajo y muchísimo esfuerzo. Las personas que vienen a ayudar están restando tiempo de sus días libres o incluso de sus vacaciones y llegan para aportar todo lo que saben e incluso para invertir su esfuerzo y dinero de su bolsillo, en algunos casos, pero para ellos como para mí, lo que tenemos entre manos es un sueño. Cada uno se pondrá sus límites y se marcará sus retos. Hemos coincidido en que, aunque las cosas vayan más despacio, primará la seguridad y de este modo trataremos de evitar imprevistos o accidente que, dentro de una cavidad así, podrían ser fatales.

¿De quién es la responsabilidad si hay un accidente?

Hay malas experiencias en esta cueva, hace años falleció un húngaro, y por eso vamos despacio. Un percance, según a qué profundidad, puede ser fatal. Ahora bien, los accidentes pueden surgir en cualquier lado y en cualquier momento. Todos somos deportistas, todos conocemos la espeleología, y por ello trataremos de que no pase nada para que no haya que buscar responsabilidades.

¿Cómo describe la zona de Picos de Europa?

Picos de Europa es el Himalaya de la espeleología. Es un paraíso que todos los países vienen a descubrir y explorar. Continuamente se están encontrando nuevas simas. Hay una zona concreta que se conoce como la 'milla de oro', se trata de la mayor acumulación de menos mil del mundo. Y, como vemos, ya no solo cuenta con interés deportivo sino que también es interesante en un aspecto científico.