El Comercio

Difícil descenso a la Cueva del Cerrón

Carlos Flores y Vicente Vivó tras salir de la sima.
Carlos Flores y Vicente Vivó tras salir de la sima. / CARLOS FLORES
  • La expedición se va a ampliar hasta mediados de octubre para tratar de alcanzar los casi 1.600 metros de profundidad de esta sima cabraliega

  • Las lluvias de este mes complican la labor del equipo del Instituto Geológico Minero

Las intensas lluvias de la primera semana de septiembre han supuesto un importante freno a las tareas de acceso al interior de la Cueva del Cerrón, la sima más profunda de España con un desnivel negativo de cerca de 1.600 metros y que forma parte de un proyecto deportivo científico en el que participa el Instituto Geológico y Minero de España (IGME).

Según explica Carlos Flores, bombero toledano y uno de los responsables de la parte deportiva del proyecto, el campo base, situado a unos 2.000 metros de altura en las inmediaciones del acceso a la gruta y próximo al refugio cabraliego de Jou de los Cabrones, quedó importantemente dañado a causa de las tormentas. Pero es que además todo el agua que cayó aquellas jornadas también se ha filtrado al interior de la sima, generando en su interior cascadas de agua y grandes pozos que han ralentizado notablemente el descenso al interior de la gruta. Una bajada en la que participan un total de 40 especialistas repartidos en diferentes grupos que se van relevando unos a otros.

La previsión es poder alcanzar estos días los 700 metros negativos y en estas semanas que quedan de septiembre el ritmo de descenso se va a incrementar. De hecho se espera que un total de 4 equipos se desplacen durante lo que resta de mes a la sima cabraliega y permanezcan en su interior durante periodos de 5 ó 6 días cada uno. Aún así Flores ya avanza que las tareas de descenso se van a prolongar más de lo previsto. Se esperaba que para finales de este mes se hubiese hoyado el final de la sima y colocado los diferentes sensores previstos dentro del proyecto del IGME para estudiar los terremotos en España. Este plazo no se va a cumplir y el plazo para alcanzar el objetivo previsto se alargará hasta mediados de octubre.

Esa parece ser además la fecha límite, ya que según apunta Flores, el descenso a la sima deberá concluir antes de que comience la temporada de nieves. Y es que, entre otras cosas, el acceso a la sima Cueva del Cerrón se encuentra en un enclave al que, ya de por sí, cuesta acceder en temporada veraniega. Por lo que con nieve todo se antoja mucho más complicado.

El criterio que guía a toda esta expedición es mantener la máxima seguridad. Por eso también ha imperado la prudencia y se ha ralentizado el ritmo de descenso a la cueva durante las tormentas de primeros de septiembre y las jornadas posteriores cuando el agua seguía fluyendo por el interior de las profundidades de la tierra. Aún así se avanza en la colocación de los sensores del proyecto científico, el último instalado a unos 550 metros de profundidad.

La campaña está enmarcada dentro del Proyecto SISMOSIMA y en la cueva cabraliega la intención es colocar una docena de sensores de temperatura a diferente altura para establecer un perfil térmico vertical profundo. Estos dispositivos recogerán datos durante un año. De lograrse el objetivo, se obtendrán unas de las mediciones directas más profundas que se han logrado en el mundo y permitirán conocer el mecanismo de intercambio térmico en el interior de la cavidad en relación con el agua subterránea y la circulación atmosférica, así como la relación con los diferentes valores estacionales de superficie. Precisamente los datos que se obtengan de la sima cabraliega se compararán con otros que este mismo equipo está recopilando de otras grutas situadas en otras zonas del país en las que sí existe actividad sísmica, como son las del sureste de España en donde hay fallas activas y que fueron responsables del terremoto de Lorca de 2011. Se trata de conocer más sobre la actividad sísmica del país.

Pero para ello antes hay que completar el descenso a esta complicada cavidad, con numerosos cambios de trazado, zonas de ascenso, y considerada por los expertos en espeleología una de las grutas más complicadas del mundo comparable con un ochomil, si se traslada su dificultad al plano del alpinismo. Todo un reto para este grupo de 40 personas compuesto por deportistas y científicos.