El Comercio

Aplazan hasta el verano de 2016 eldescenso a la Torca del Cerro del Cuevón

El acceso a la sima está situado a cerca de 2.000 metros de altura.
El acceso a la sima está situado a cerca de 2.000 metros de altura. / CARLOS FLORES
  • El equipo del Instituto Geológico Minero de España ha colocado dispositivos hasta una profundidad de 650 metros negativos

La meteorología que ha imperado en los Picos de Europa desde finales de agosto, con numerosos episodios de lluvias y tormentas, ha sido determinante para que el equipo de científicos y espeleólogos que trata de alcanzar los 1.600 metros de negativos de la sima conocida como la Torca del Cerro del Cuevón, la más profunda de España y una de las de mayor dificultad del mundo situada en el concejo de Cabrales, posponga esta aventura hasta el próximo verano.

Así lo explica Carlos Flores, bombero de Toledo y uno de los responsables de la parte deportiva de este proyecto en el que participa el Instituto Geológico Minero de España (IGME). La previsión de los espeleólogos era prolongar los 'ataque' a esta sima hasta mediados de este mes de octubre, pero la climatología les ha hecho reconsiderar esta postura. De hecho el último descenso de uno de los equipos que participan en esta iniciativa tuvo lugar a finales de septiembre y tras regresar a la superficie se optó por desmontar el campamento base, dar por finalizada la campaña y retomarla en el mes de julio de 2016.

El equipo de investigadores y deportistas integrado por 40 personas ha tratado durante los dos últimos meses de completar el descenso hasta los 1.600 metros de profundidad. Su labor era ir colocando diferentes sensores para recoger datos de temperatura para compararlos con los de otras simas de España donde hay actividad sísmica, caso de las fallas activas que provocaron el terremoto de Lorca en 2011. El problema ha sido que a la dificultad de descender a esta gruta, compleja por sus diferentes cambios de trazado, tramos de escalada o pasos estrechos, ha habido que sumar que las fuertes lluvias de las últimas semanas del verano acabaron filtrando agua al interior, provocando varias cascadas subterráneas y la formación de pozos en algunos puntos que afectaron a la instalación de cuerdas y campamentos que los espeleólogos habían colocado en el interior de la cavidad cabraliega. Todo ello sin olvidar que allí dentro hay una temperatura constante de 5 grados centígrados y un 90% de humedad.

A esto hay que añadir que los diferentes equipos que durante estas semanas han accedido a la cueva han tenido que instalar una importante y compleja red de cuerdas y sujeciones para garantizar su seguridad durante el descenso, ya que la instalación existente databa de 1998 y precisaba de numerosas mejoras. Aquella instalación con más de 15 años de antigüedad correspondía a la expedición franco-española que en 1998 batió en esta cueva el récord de España de profundidad. Y prueba de la dificultad que entraña esta sima es el fallecimiento en 2005 de un espeleólogo húngaro que sufrió una caída allí dentro.

Según explica Carlos Flores «se ha realizado el 80% de la instalación hasta los menos 650 metros» y se han colocado varios sensores. Estos dispositivos están ya emitiendo y la idea es en julio y agosto de 2016 colocar los restantes hasta alcanzar los 1.600 metros de profundidad. Los sensores estarán activos hasta septiembre del próximo año cuando se espera que sean retirados. Prueba de las dificultades que se han encontrado los espeleólogos durante las últimas semanas es que tres de los grupos que en el pasado mes iban a realizar «ataques fuertes de 5 ó 6 días» a la sima suspendieron sus expediciones a causa de las malas previsiones meteorológicas. Y es que si algo ha primado en esta aventura científico-deportiva ha sido la seguridad de sus participantes. Pese a ello Flores se muestra optimista de cara al año que viene. «En 2016 empezaremos antes. Estaremos aquí en julio en lugar de esperar a agosto. La cavidad ya la conocemos y la parte de la escalada, que es la que más trabajo da, ya la tenemos hecha y equipada», indica. La previsión de los espeleólogos es poder además «explorar alguna zona de la cueva donde no estuvieron los franceses» en 1998.

17 picos + 17 simas

El ataque al Cerro del Cuevón forma parte también del proyecto '17 picos + 17 simas', que pretende alcanzar los puntos más altos y más profundos de cada comunidad autónoma. En el caso de la cavidad cabraliega otro elemento de dificultad es su complicado acceso, situado a cerca de 2.000 metros de altura en las inmediaciones del refugio de Jou de los Cabrones. Hasta allí han tenido que llevar a pie numeroso material los espeleólogos para luego introducirlo en la cueva, algo que también ha supuesto muchas horas de trabajo y esfuerzo para estos deportistas, que volverán a Cabrales en 2016.